Por: Frank Roque
“La gente no
tiene oportunidad de aprender a pensar,
de aprender a
enfrentarse, con ojos intelectuales,
a las cosas
mismas”
F. H. Gratereaux
Aunque se admite que los cambios o reformas a desarrollarse en las escuelas
deben basarse en investigaciones, todavía en la actualidad, el establecimiento
de una cultura de la investigación educativa en el país es una tarea pendiente.
La investigación educativa se define como una actividad destinada a la
construcción de un cuerpo organizado de conocimientos, sostén justificador de
todo el quehacer de los educadores. Por tanto cabe preguntarse, ¿cuál es
el cuerpo de conocimiento relativo a las investigaciones sobre la educación
dominicana? La experiencia en materia de investigación educativa no va más
allá de unos estudios muy escasos desde el sector oficial y algunos que otros
de importancia en el sector privado.
Por otro lado, el objeto de descubrir los principios generales y/o específicos,
que explican, predicen y controlan los fenómenos o eventos educacionales
dominicanos, siguen ausentes del debate serio, y de las propuestas
teórico-científicas. El clientelismo político que trae consigo la
incompetencia de gestión en el sistema educativo dominicano, se encuentra en el
núcleo causal de la escasez de una política de investigación educativa y de la
falta de difusión y aplicación de los resultados de indagaciones importantes y
pertinentemente realizadas.
“L. Stenhouse considera la investigación como una indagación sistemática y
mantenida, planificada y autocrítica… que es educativa en el grado en que pueda
relacionarse con la práctica de la educación” 1. ¿Cómo será posible
esto en el sistema educativo dominicano? Si se revisan los organigramas
de las instancias distritales de gestión se apreciará que ni siquiera se
propone una unidad de investigación, aunque sea de manera formal.
Hoy se establece una diferenciación entre investigación educativa e
investigación sobre la educación. La primera consideración, es decir, la
investigación educativa se sitúa más próxima de la realidad y se le llama
también investigación cualitativa. Conceptualiza la acción desde la perspectiva
que los participantes tienen de ella y busca una teoría sustantiva de la acción
de la clase; mientras que la investigación sobre la educación hace la
conceptualización mucho más allá de la acción y busca elaborar una teoría
formal.
Las Instituciones que en el país eventualmente presentan investigaciones, lo
hacen desde el ámbito del sector privado y/o personas particulares, y
escasamente desde el sector público. En el círculo del sector privado se
cuentan la Universidad Intec, Católica Madre y Maestra, y Pedro Henriquez
Ureña. De otro lado, la Universidad Autónoma de Santo Domingo que
pertenece al sector público. También lo hacen desde programas
institucionales ligados a la educación, como UNICEF, UNESCO, FLACSO, PREAL,
Centro Poveda; desde fundaciones, como FONDOICRO, y otras.[1]
La importancia de la investigación educativa para la calidad de la enseñanza en
la Republica Dominicana todavía es puro discurso aunque se advierte como una
práctica necesaria para mejorar la calidad educativa, como aporte para mayor
desarrollo en la reflexión sobre la labor del maestro.
Creo que su importancia trasciende dicha idea. Además de ser una práctica
necesaria, deberá ser colectiva, de manera que participen los docentes, frente
a los alumnos, y articulada en relación a los problemas empíricos y teóricos,
sobre la base de un compromiso social.
Así la cosas, habrá que abocarse institucionalmente al establecimiento de una
cultura de la investigación educativa, una cultura docente y académica que
propicie la producción, la difusión y la aplicación del cuerpo de conocimiento
que surja de toda indagación seria, sensata, realizada en procura de llevar la
calidad al escenario educativo y a la práctica docente de los maestros y
maestras.
En los Distritos Educativos hay que establecer formalmente la Unidad de
Investigación y Evaluación Educativa, como parte de una política local y
nacional, con financiamiento garantizado y con la suficiente autoridad de
investigar más sobre la educación en contextos menos favorecidos y sobre la
situación del trabajo docente.
No cabe la menor de las dudas, que en la era del conocimiento, para la calidad
de la educación en la Republica Dominicana, es necesario ejercer una
participación activa en la práctica investigativa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario