miércoles, 9 de julio de 2014

La escuela en la vida. Didáctica.

Leyes de la Didáctica


El proceso docente educativo, como objeto como  sistema,  establece relaciones con el medio con la sociedad, a las que  se subordina,  y  establece  relaciones  también  entre  sus  propios componentes. El análisis  de  estas  relaciones    permite precisar las cuatro leyes que constituyen el núcleo  de la teoría de la Didáctica y que se explican a continuación.

- Primera ley: La relación entre el proceso docente  educativo,  como  sistema, y el medio que lo rodea, la sociedad.
Los  objetivos son la  categoría  rectora  del  proceso  docente educativo.
Esto es así debido a que en los  objetivos  se  traducen  las aspiraciones que la sociedad plantea para  la  formación  de  las  nuevas  generaciones,   tanto   en   los   aspectos  instructivos, profesionales, como los que deben caracterizar  al  ciudadano  de  un  determinado  país;   es   decir,   el  pensamiento y los sentimientos de las nuevas generaciones en  desarrollo.
Los objetivos se convierten de ese  modo  en  el  modelo  pedagógico que se debe alcanzar, y sirve de vínculo entre la  escuela y la sociedad, precisa las acciones de profesores  y  estudiantes.
La sociedad plantea su encargo social al proceso docente  educativo; en la Edad Media, por ejemplo, en este encargo  se  incluía  la  preparación en esgrima u otras armas.
La sociedad demanda del egresado que necesita,  pero  la  transformación de la realidad mediante la ciencia es el modo  fundamental de actuación  del  egresado.  El  método  de  la  ciencia, en cada caso particular, es la habilidad primordial  que aparece en el contenido de las asignaturas, es la acción  que el estudiante debe dominar, es el núcleo  del  objeto  a  alcanzar. De ahí que el carácter rector del  objetivo  lleva  implícito la dependencia del proceso docente educativo de la  lógica de la ciencia.

Segunda ley: Relaciones entre el objetivo, el contenido y  el  método  de enseñanza y aprendizaje.
En la Didáctica  como  en  cualquier  otra  ciencia,  la  caracterización de la estructura del  objeto  no  se  reduce  sólo a establecer los componentes de dicho objeto,  se  hace  necesario determinar las relaciones  entre  esos  elementos o componentes,  sobre la base de las cuales se puede explicar  esencialmente  la dinámica del objeto.
La selección  de  un  contenido  u  otro, su  orden, su  estructura, se hace a partir del objetivo, pero para  que  el  objetivo  sea  alcanzado,  el  contenido   tiene   que   ser  asimilado,  con el grado  de  profundidad   que   el   mismo  establece.
Por otra parte el método, del cual se valdrá el profesor  para lograr los objetivos, está determinado por los  propios objetivos, pues las actividades a  desarrollar  dependen  de  las  habilidades  que  deben  ser   desarrolladas   en   los  estudiantes, las cuales está definidas por los objetivos.
Por esa razón no debe entenderse el método de  enseñanza  ajeno al objetivo, pero a su vez no  se  identifican.  Ambos  tienen  personalidad  propia  pero  están   indisolublemente  ligados, relacionados mutuamente. El objetivo, como inductor,  como aspiración a lograr, el método como ejecutor, como  vía  para alcanzarlo.
Durante el desarrollo del proceso docente  educativo  el  profesor escoge y  ejecuta  los  diferentes  procedimientos,  para la introducción de nuevos contenidos y, consecuentemente  de manera similar, lo lleva a cabo  el estudiante  para  su  asimilación.
Para lograr el objetivo  el  proceso  se  desarrolla, se  concibe, de tarea en  tarea,  concepto  éste  que  relaciona  al  objetivo  con  las  condiciones  concretas  en  que   se  desarrolla. En la  tarea  el  estudiante,  dirigido  por  el  profesor, ejecuta los procedimientos o técnicas  necesarios,  como parte del método que lo acerca al objetivo.

En cada  tarea  el  estudiante  hace  uso  de  distintos  elementos del contenido, de modo tal que al arribar al final  del tema, los  procedimientos  se  acercan  al  método,  los  contenidos al objetivo.

Tercera ley: Ley de  la  derivación  y  la  integración  del  proceso  docente educativo.
El proceso docente educativo se desarrolla en  distintos  niveles de sistematicidad:  tarea, clase, tema o unidad, asignatura, grado o año, disciplina y carrera.
En  cada  uno  de  estos  niveles  están  presentes  los  componentes del proceso docente educativo, el  objetivo,  el  contenido  y  el  método.  La  ley  anteriormente  estudiada  establece las  relaciones  entre  ellos, y cómo, a  partir  del desarrollo del método, se alcanza el objetivo  sobre  la base del contenido que el estudiante debe dominar.
Esta ley se manifiesta explícitamente en  el  diseño del  proceso, en la elaboración de  los  planes  y  programas  de  estudio. Al determinar los objetivos del  nivel  o  carrera, implícitamente se significa las  características  de  las disciplinas, asignaturas; y en esa secuencia, los de  los  temas o unidades, y en última instancia la de las  tareas  y  actividades docentes.
Los objetivos más generales son estables  y  representan  las  exigencias  sociales,  los  objetivos  particulares   y  singulares, son más dinámicos, y reflejan en  su  movimiento  esa exigencia, en las condiciones precisas, específicas, en  que se desarrolla el proceso.
En la integración el proceso docente,  en  su  dinámica,  pasa de tarea en tarea, hasta la clase, que no debe ser una acumulación o suma de contenidos, sino  debe  conformar  un sistema con un resultado que ofrezca una cualidad  nueva; de igual manera se produce en la asignatura,  la  disciplina  el año, etc.

Cuarta ley: Ley de la relación entre la instrucción y la educación.
La  educación   es   el  comportamiento  adecuado,  según  las  exigencias   de   una  sociedad dada, en un momento histórico determinado.
Ese   comportamiento   adecuado   exige    cierta  instrucción, y a su vez, es  muy  improbable  que  se  pueda  lograr una instrucción acabada, sin un comportamiento  según  las exigencias de la sociedad.
Esta relación no se puede ver de manera estática, inmóvil, debe entenderse   de   forma   activa,  interactuando entre sus elementos, no sólo en la interacción  educación-instrucción, sino también entre aquéllos y  el  medio  social. Tal  como  se ha analizado, la  sociedad  le  plantea su encargo social a la  escuela,  encargo  que  ésta  procura satisfacer, y el egresado, producto de la  escuela  y  del medio, en ocasiones actúa sobre el  medio y sobre la  ciencia, lo que repercute sobre la escuela, y de esta  forma  se produce la evolución social y escolar.
Hay una cosa cierta, el grado de  instrucción  alcanzado  por el estudiante puede ser  medido  con  cierta  exactitud,  cada vez que se desee; lo que no  se  puede  hacer  con  las  convicciones  y  sentimientos,  los  cuales  se  manifiestan  circunstancialmente.

Se debe  tener  en  cuenta que  si la  sociedad aspira a que la escuela contribuya definitivamente en  la  formación  de   determinadas   características   de   la  personalidad del egresado, lo debe exigir explícitamente.
Por la importancia que posee la unidad de lo educativo y lo instructivo, se aportan a continuación una serie de elementos que la justifican.

Fundamentos para la comprensión del vínculo de lo educativo y lo instructivo.

·         El saber humano es formación porque implica una actitud sabia frente a la vida y un saber actuar justamente. Si el estudiante fundamenta su motivación por el dominio de una determinada rama sólo en los deseos de ser alguien en la vida, sin considerar la connotación social de sus estudios, entonces está totalmente desorientado en cuanto a preferencias en valores positivos. Aquí no se está negando el lugar que ocupa en el desarrollo de la personalidad la satisfacción de necesidades e intereses personales.

·         El contenido de las diferentes asignaturas es un medio importante para el desarrollo de habilidades de razonamiento y de reflexión crítica, lo cual ayuda al estudiante a hacerse consciente de sus valores y los de los demás. De acuerdo a las potencialidades de cada asignatura es posible instrumentar procedimientos que permitan procesos de valoración que posibiliten el juicio de los estudiantes respecto al valor de un objeto, acción o persona, decimos que el contenido es un medio porque una verdad científica hoy puede ser modificada mañana, empero las capacidades adquiridas al operar con ella en el proceso docente- educativo, perdurarán.


·         Los conocimientos científicos permiten el asumir de forma consciente valores tan esenciales como la verdad, la exactitud, la creatividad, la curiosidad.

·         Es imposible evitar la relación de los diferentes temas docentes con la escala de valores que caracteriza a cada estudiante y al grupo, con las expectativas que poseen de la materia, el curso, la carrera, de su trabajo futuro y su significado para la sociedad. Este vínculo estudiante-estudiante, docente-estudiante por medio del contenido científico es una posibilidad inagotable para que se asuman los valores de la más alta significación.


·         Para que el proceso docente-educativo no sea una mera transmisión de información y si el docente desea ser un educador y no un simple instructor, es de suma importancia poseer una idea clara acerca de las emociones, actitudes y valores propios de cada estudiante. Cuando se toma en cuenta la parte afectiva se facilita grandemente el aprendizaje. (Álvarez Aguilar Nivia. La eduaciòn en valores del estudiante universitario. En tendencias pedagógicas nº 7 , 2003)

 Álvarez de Zayas, Carlos M

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