jueves, 12 de junio de 2014

Desarrollo de habilidades en el proceso docente-educativo de la matemática en el nivel medio.

La habilidad como modo de relacionarse el sujeto con el objeto, es la acción constituida por una serie de operaciones que se realizan según un determinado método y con un objetivo consciente.
Las habilidades, tanto las particulares, como las generales, son resultado directo del proceso docente-
educativo, independientemente de las exigencias o requisitos que deben tenerse en cuenta; para su tratamiento habrá que contar con una adecuada dirección y planificación del mismo para lograr su formación y desarrollo.
Los autores N. Montes de Oca y E. Machado (2004), expresan: “El desarrollo de las habilidades se produce a través de la actividad que realiza el sujeto…” esto indica que, en las actividades que se van realizando a lo largo del proceso  docente-educativo de la matemática, deben desarrollarse habilidades
inherentes al proceso, que permitirán que el  alumno  pueda aumentar su capacidad para la resolución de problemas matemáticos e ir perfeccionándola con el tiempo, dado que, se considera por  habilidad aquella formación psicológica ejecutora particular constituida por el sistema de operaciones dominadas que garantiza la ejecución de la acción del sujeto bajo control consciente.
Para que los estudiantes alcancen un nivel consciente de dominio de una acción determinada, es preciso que el docente planifique y organice el proceso  teniendo en cuenta que su ejecución debe tener como uno de los resultados el desarrollo de la habilidad en los educandos.
Las habilidades se forman en el mismo proceso de actividad en la que el alumno adquiere conocimientos, en estrecha relación, con los hechos, conocimientos y experiencias, por lo que se debe garantizar que los alumnos asimilen las formas de elaboración, los modos de actuar, las técnicas para aprender, las formas de razonar de manera que con el conocimiento se logre también la formación de habilidades.
En el proceso docente educativo se destaca una interrelación entre los diferentes tipos de habilidades, unas son el componente de otras. En particular la formación de habilidades lógicas solo es posible mediante la formación y dominio de las habilidades específicas y estas solo se podrán desarrollar si se favorecen y fomentan aquellas.
Varios autores  en sus investigaciones se refieren a las fases en que transcurre la formación de  una habilidad, para garantizar la eficiencia de este proceso la mayoría de ellos sugieren las siguientes:
Planificación: determinación de las habilidades terminales y sus invariantes funcionales.
Organización: establecimiento de cuándo y con qué conocimientos se ejecutarán las acciones y sus invariantes funcionales.
Ejecución: garantizar determinadas condiciones durante el proceso de ejecución del estudiante.
Control: establecer una escala analítico-sintética para la evaluación de las habilidades. 
Cada una de estas fases constituye un detallado proceso en el que el profesor deberá tener en cuenta como aspectos esenciales:  las características de los estudiantes, las condiciones para la formación de  habilidades, así como las características propias del contenido de la enseñanza y la relación existente entre el resto de los componentes del proceso, como los objetivos, que de hecho encierran las acciones que devienen posteriormente en habilidades, así como los métodos de enseñanza-aprendizaje, que garantizan las vías para las acciones y su sistematización.
Para los autores (Montes de Oca, 2004) los aspectos metodológicos a tener en cuenta en la planificación del proceso para el desarrollo de habilidades son:
a)       Derivar y formular los objetivos de aprendizaje especificando la acción concreta a ejecutar por el alumno y el sistema de conocimientos.
b)       Realizar un análisis del contenido de enseñanza.
c)       Diseñar las tareas concretas con el contenido específico que serán  ejecutadas por los estudiantes en las diferentes actividades docentes para contribuir al desarrollo de la habilidad.
d)       Diseñar el sistema de evaluación.
Los aspectos metodológicos a tener en cuenta en la ejecución del proceso.
a)       Motivación y orientación de la ejecución.
b)       La asimilación de la habilidad.
c)       El dominio de la habilidad.
d)       La sistematización de la habilidad.
e)       La evaluación.
Este análisis realizado por Montes de Oca y Machado  es de suma importancia para el desarrollo de habilidades en sentido general y en lo particular el desarrollo de la habilidad interpretar problemas matemáticos, por lo que se tendrá en cuenta por parte del autor para el diseño de la estrategia didáctica.
Las habilidades matemáticas.
El proceso docente educativo de la matemática posee un alto grado de complejidad, por el hecho de intervenir en él componentes de naturalezas diferentes, entre los que se incluyen, el profesor, con la alta responsabilidad de dirigir el acto de enseñar, el alumno en quien recae el acto de aprender y los contenidos matemáticos (sistema de conocimientos y habilidades matemáticas), entre otras.
Si a ello se agrega, las características propias de la actividad matemática, la cual según Schoenfeld (1985), describe la forma de trabajar del matemático como un proceso de descubrimiento, vital, continuo, en el cual la intuición juega un papel de guía, la elección de un camino, búsqueda de ejemplos, ensayos, vuelta atrás, modificaciones, nuevos ensayos, o elección de otro camino. Es una experiencia gratificante y enriquecedora. Nos permitimos añadir que este proceso de descubrimiento se apoya en una formación que dé al conocimiento el lugar de gran importancia que le corresponde.
Frecuentemente, las clases de matemáticas carecen de todas estas propiedades que el referido autor enumera, los profesores generalmente presentan a los estudiantes los resultados como productos totalmente acabados, de manera organizada y coherente, con lo que desaparece la emoción del descubrimiento de algo nuevo, quedando solamente la pequeña satisfacción de adquirir ciertas habilidades que habrán de exhibirse en un momento determinado.
Es por ello que somos partidarios de la idea de que la metodología de la enseñanza que se utilice en el aula por parte del docente ha de estar dirigida a lograr que el estudiante construya sus propios métodos,  técnicas, procedimientos de aprendizaje; por lo que la tarea fundamental es la construcción social de los  conocimientos matemáticos y los métodos a emplear por el alumno, la construcción de las estrategias que le posibilitan enfrentar las tareas, entre ellas la resolución de problemas matemáticos.
Las habilidades  matemáticas han sido abordadas por diversos investigadores (E. Cala 2002; R. Cruz, 2002; M. Bravo, 2002; M. Blanco 2000). Y varios han dirigido su atención al desarrollo de habilidades lógicas, como base del desarrollo de habilidades Matemáticas, entre ellos se destacan los trabajos de Hernández (1998), que se centra en algunas habilidades lógicas (identificar, definir, demostrar) y en la caracterización de diferentes habilidades matemáticas.
Al ser inherentes las habilidades  lógicas a toda rama del saber se posibilita la realización de ideas, juicios y razonamientos adecuados. Su importancia está bien delimitada  para el buen  desarrollo del proceso, aunque no así su ejecución, pues en general no tienen, dentro del proceso docente, un nivel adecuado de tratamiento por parte de los docentes en la formación del pensamiento de los alumnos.
Por su parte Vázquez (1998), las define como “Conjunto de acciones que tiene el sujeto para interactuar con el objeto de estudio, se utilizan como base para la planificación, dirección y ejecución de las acciones internas que realiza el mismo en su interacción con dicho objeto” (1998).
Una de las ramas del saber que más ha estudiado estas habilidades es la enseñanza de las Matemáticas por estar la estructura de esta ciencia basada en la lógica formal, lo que implica el desarrollo de habilidades del pensamiento y además por la complejidad que ha presentado la asimilación de esta disciplina a lo largo de la historia de su enseñanza.
Los autores A. Rebollar y M. Ferrer (2007)  consideran que “…las habilidades básicas son las que expresan la construcción y dominio de los métodos de solución o análisis de un problema, constituyen objetivos parciales en la preparación para resolver problemas en un complejo de materia determinado”. Enfatizan que “…en ellas se pueden concretar métodos de solución para uno o varios tipos de problemas”.
En el mismo orden, sostienen que el contenido del proceso de resolución de problemas refleja la exigencia en cuanto a la sistematización de las habilidades referidas a la elaboración o utilización de conceptos, propiedades, relaciones, procedimientos algorítmicos o heurísticos que posibilitan el desarrollo del proceso, porque además brindan métodos de solución para el/los problema(s) que al alumno se plantean.
Sin embargo desde la posición del autor, la formación de habilidades generales a partir de las específicas no siempre ayuda a crear una base orientadora  completa  y la vía que parte de las habilidades generales como base para la formación de las específicas ofrece condiciones favorables para una comprensión más clara del modo de actuación más completo e integral que se espera del alumno que es la resolución de problemas.
Se comparte la idea que la estructura del proceso de enseñanza aprendizaje a partir de problemas favorece que el proceso de formación de las habilidades se oriente de la habilidad general e integradora que se expresa en el modo de actuar para resolver problemas hacia todas aquellas habilidades matemáticas que son requeridas y que deben ser  ejercitadas y sistematizadas en cada eslabón didáctico del proceso.
Estas precisiones sobre las habilidades favorecen la interpretación de los niveles de desarrollo del alumno, con la determinación de hasta donde puede o no llegar con relación a los problemas que como objetivo de su formación tiene que aprender a resolver en un contexto determinado.
Las ventajas que, en primer lugar, se reconocen en esta concepción están en el diseño y planificación de la asignatura ya que se orienta hacia la determinación de las habilidades en los niveles de sistematicidad del proceso docente educativo, para luego determinar las tareas docentes que guían la actividad del alumno en la conformación del modo de actuar correspondiente a cada etapa.
En este proceso, el cambio, el desarrollo o transición a estados o niveles que expresan nuevas cualidades no se produce de forma aislada a los restantes procesos pedagógicos y psicológicos, así como otros factores que intervienen en el alumno cuando ejecuta la actividad.
Las tareas que realiza el alumno para asimilar una o varias habilidades se basan en un sistema de acciones que, como abstracción, puede describir en un modelo lo esencial del proceder o modo de actuar, pero que no desconoce las cualidades de la personalidad del alumno, sus condiciones previas, los métodos de enseñanza del maestro, las características de los materiales docentes, la influencia del colectivo estudiantil, etc.
Además, A. Rebollar y M. Ferrer (2007), enfatizan que “…se considera a la habilidad como la construcción y dominio, por el alumno, del modo de actuar inherente a una determinada actividad, que le permite buscar o utilizar conceptos, propiedades, relaciones, procedimientos, emplear estrategias de trabajo, realizar razonamientos, emitir juicios y resolver ejercicios y problemas”. Esta definición es aceptada y asumida por el autor de la tesis.
                                                                                            Miguel Antonio Espinal Jiménez

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