jueves, 10 de julio de 2014

La evaluación del aprendizaje en la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje.

En los últimos años ha existido la tendencia de eliminar la evaluación del aprendizaje de las componentes del proceso de enseñanza aprendizaje, aludiendo que no está presente siempre, Carlos Alvarez,  por otra parte la concibe como eslabón del proceso, junto al diseño y la ejecución, en forma lineal y dejando sólo al problema, objeto, objetivo, contenido y método, aunque en el interior del texto se incluyen las formas, los medios y el resultado de la enseñanza en el plano de la ejecución del proceso. Estas consideraciones a nuestro juicio reducen la dinámica del proceso a sus categorías, despersonalizándolo al no incluir en la ejecución a los sujetos del proceso, o sea al profesor y al estudiante. Sólo en términos de didáctica se puede hacer una abstracción y no incluir a los sujetos; pero en la ejecución del proceso deben estar presentes, de lo contrario no se tomarían en cuenta las particularidades psico-sociales de estos sujetos en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Por otra parte la ejecución del proceso no tiene sentido fuera de lo cibernético y para ello necesita de la planeación, elemento reducido a uno de sus integrantes, el diseño, que deja fuera  de su análisis la dinámica de sus componentes, este fenómeno explica lo pobre del desarrollo de la planeación del proceso de enseñanza aprendizaje en la educación, cuya importancia se ha reducido tanto que existen muy pocas orientaciones metodológicas al respecto.
El hecho de tomar estas categorías como eslabones que se interrelacionan linealmente y de forma externa, conduce a  negar la existencia de un sistema de gran importancia; la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje.
La dirección del proceso de enseñanza aprendizaje está compuesta de cuatro elementos esenciales; la planeación, la organización, la gerencia y la evaluación del proceso de enseñanza aprendizaje, ya que en ellos, ejercen su influencia los componentes del proceso. En tal sentido es necesario precisar las relaciones entre los componentes y los eslabones, acción esta que se dejó de realizar, una vez que se sacó la evaluación de los componentes del proceso.
Es necesario señalar que no puede existir un proceso de dirección sin tener en cuenta la planeación y la organización de dicho proceso; sin embargo, es una tendencia a aludir la planeación y la organización como categorías de los metodológico y últimamente se tratan sólo como categorías de la dirección administrativa y no de la dirección metodológica y máxime de la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje.
El sistema de dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, que es en sí un proceso, está en unidad con el sistema proceso de enseñanza aprendizaje, unidad que se establece al ser los objetivos la categoría rectora para ambos, pero a la vez estos sistemas se contradicen al develar la diferencia resultado-objetivo.
Es necesario apuntar, además, que el problema es externo, objetivo, y al estar en la sociedad, existe fuera del proceso de enseñanza aprendizaje, su solución es traducida en términos de objetivo como categoría didáctica, de incluir el problema, no en términos de objetivo, sino como tal en el proceso, este se reduciría, rompiéndose la sistematicidad del proceso, ya que se identificaría el proceso áulico con el proceso curricular.
Obviamente existen diferentes niveles de sistematicidad del proceso de enseñanza aprendizaje, que no se pueden confundir pues cada uno tiene peculiaridades específicas, que no son inherentes a otros y que puede cambiar hasta el carácter de los sujetos implicados. Es por ello que debemos recordar los niveles de sistematicidad de dos ámbitos diferentes del proceso de enseñanza aprendizaje.
Ámbito
Nivel de Sistematicidad
 
Categoría Rectora
Contradicción fundamental
Áulico
Asignatura
Objetivos de las asignaturas
Resultados parciales-objetivos de la asignatura
Universitario
Curriculum
Encargo Social
Resultados-problema
Como se puede deducir, las diferencias entre los niveles de sistematicidad del proceso no se revelan en las características generales aportadas por las leyes de los procesos conscientes. Si queremos develarlas en cada uno de los sistemas que implica cada nivel de sistematicidad, estos deben ser estudiados en su singularidad pedagógica.
Otro problema no menos crucial, se da por la sustitución de la metodología, por la teoría y estos son dos momentos distintos: la metodología se apoya en la teoría, pero tiene un carácter más instrumental, más tecnológico, o sea, más didáctico ya que responde al ¿cómo enseñar? Y este aspecto tan difícil últimamente se ha descuidado en la educación.
Siguiendo la dirección metodológica, no son suficientes los elementos teóricos que se exponen en la llamada Didáctica de la Educación. Precisamente, por tratar de explicar de igual forma a los diferentes niveles de sistematicidad del proceso de enseñanza-aprendizaje que se dan en la universidades, a tal grado que se declaran los objetivos educativos y no se evalúan o se toman en cuenta en los resultados de la evaluación del aprendizaje: si acaso se toman en cuenta es para completar el pensamiento del profesor sobre si tiene el derecho a examen final el alumno. La autora se pregunta: ¿pueden existir objetivos que no se evalúen?

La evaluación del aprendizaje como sistema

La teoría de los procesos conscientes no ha sido tratada como un sistema. La teoría de sistemas es una herramienta que puede llegar a clarificar muchos aspectos de la evaluación, sobre todo cuando no se tiene en cuenta al propio estudiante y se hace un estudio más profundo de las componentes objetivas, es nuestro criterio que esto se reduce al carácter subjetivo del proceso.
La evaluación como elemento del proceso de enseñanza aprendizaje implicaría un análisis de las relaciones de ella con cada uno de los elementos y no con las interrelaciones entre los elementos, que son en definitiva quienes le imprimen el carácter instructivo, educativo y social, ya que son las que brindan la dinamicidad al sistema. Como elemento además, reduciría su verdadero papel, ya que iría a una regulación de los restantes elementos de forma independiente, sin tenerse en cuenta que ellos, por sí solos, no caracterizan al proceso como tal, pues en el proceso lo que más expresan son las interrelaciones.
La Teoría de Sistemas fue planteada por primera vez dentro del campo de la Biología Teórica que se fue conformando desde el siglo XVIII, pero no es hasta inicios de este siglo donde aparecen diferentes intentos de lograr una teoría científica que pudiese explicar los fenómenos en los seres vivos, algunas de estas son: El organicismo, propuesto por D. S. Haldane en el año 1918, la teoría de la evolución emergente expuesta por Morgan en los años 1921-1922, el holismo, o teoría de la totalidad, elaborada por Smuts en los años 1926-1927, el indeterminismo orgánico, expuesta en los años 20 y explicada por el filósofo R. S. Lille y la gestalt-psicología, en los marcos de la cual se intentó crear una teoría general de los sistemas materiales.
Los filósofos materialistas norteamericanos, G. Ch. Braun y R. V. Selars, en los años 20 formularon el concepto de niveles estructurales, concepto fundamental dentro de la Biología Teórica, pero no fue hasta los años 30 que se inició la sistematización de los conocimientos en Biología. En el año 1968, en una reunión de diferentes científicos a nivel mundial se llega a la conclusión de que la definición más exacta fue brindada por el biólogo L. H. Blumnfeld y que se formula en los siguientes términos[i].
Se denomina sistema a un conjunto de elementos reales o imaginarios diferenciados, no importa por qué medios, del mundo restante. Este conjunto será un sistema sí:
  1. Están dados los vínculos que existen entre esos elementos.
  2. Cada uno de los elementos dentro del sistema se considera indivisible.
  3. El sistema interactúa como un todo con el mundo fuera del sistema.
  4. Durante su evolución en el tiempo este conjunto se considera un mismo sistema, si entre sus elementos en los distintos intervalos temporales es posible establecer una correspondencia univalente.
Los vínculos que existen entre los elementos juegan un papel esencial dentro del sistema. Según la caracterización de Malinovski[ii], lo fundamental en el concepto de sistema consiste, no en su constitución concreta en la identidad de los elementos sino en la existencia de determinados vínculos, los que cambian por su forma y condicionan la integración al sistema de unos y otros elementos, pero que tienen como condición necesaria la conservación de la continuidad entre los elementos y los tipos de vínculos durante todo el curso del desarrollo del sistema.
El sistema biológico, así concebido, puede ser construido por medios y procedimientos diferentes, puede tener un carácter complejo y estar integrado por un número muy variable de unidades constitutivas.
Dentro de un sistema existen vínculos estables, que permanecen prácticamente constantes, invariables y son en última instancia los que caracterizan al sistema y que reciben el nombre de estructura.
El concepto de estructura es, según la mayoría de los investigadores, el concepto clave del enfoque sistémico en la biología, pues a partir de él se definen y encuentran su lugar en la teoría sistémica los conceptos de elementos, organización, función, etc. Por otra parte el concepto “estructura” es el fundamento de la clasificación sistema de los objetos biológicos, clasificación que permite pasar de los criterios cualitativos a los criterios más abstractos en el sentido lógico-formal del término.
Así en el trabajo de Vedenov, Kremianski y Shatalov, el desarrollo de las concepciones de los niveles estructurales en la Biología encontramos una definición más extensa de estructura biológica.
De esta manera, escriben, la definición general de estructura debe ser la siguiente: la estructura es una determinación estable del carácter discreto de las partes, sus sistemas, y los elementos del sistema como un todo y de las fases y etapas de los procesos de sus cambios y desarrollo y también una ordenación entre estas partes, elementos o fases[iii].
La estructura es el elemento del sistema por el cual se puede producir el mismo a través de la producción de sus elementos o de la esencia de ellos que está contenida en dicha estructura. Para que ello ocurra, la estructura contiene las relaciones más generales entre los diferentes elementos.
Desde luego los sistemas no tienen una misma forma al igual que su estructura, por lo que es necesario estudiar algunos tipos específicos de sistemas para continuar nuestro estudio[iv].
El sistema funcional, la interpretación del sistema como un conjunto de acciones u operaciones (funcionales encaminadas al logro de un objetivo). El concepto de estructura se transforma o modifica aquí en estructura funcional, que a veces se denomina organización.
El sistema jerárquico, sistema en que la médula la constituye una ordenación jerárquica, esta ordenación  puede ser simple o compleja, simple cuando el ordenamiento no cambia y compleja cuando este puede en momentos variar. En este tipo de sistema jerárquico complejo puede existir un elemento de mayor jerarquía que condicione al sistema.
El sistema procesual, que se caracteriza por una secuencia temporal de diferentes estados. Los conceptos básicos: período de vida, el intervalo temporal durante el cual dicho sistema existe y vínculos de tránsito, lo que une los diferentes niveles en cierta totalidad o integridad sistémica.
El proceso de enseñanza aprendizaje es un sistema funcional, jerárquico y procesual, por lo que no puede estudiarse como un sistema simple, es complejo y compuesto. Los elementos del sistema se relacionan entre sí de forma individual pero el carácter procesual del sistema hace que para encontrar los verdaderos vínculos de tránsito sea necesario ir a la estructura y no a un elemento en particular; además es posible que el carácter jerárquico no sea absoluto, pues en momentos específicos un elemento puede erigirse como rector de forma relativa.
Desde la aparición de la teoría de sistema poco se ha estudiado a fondo, aunque vulgarmente se le atribuye este nombre a cosas que están distantes de ser un sistema. Queremos hacer notar la diferencia que existe al definir: elementos de un sistema, estructura de un sistema, elemento de la estructura de un sistema, estructura de un proceso y estructura de una organización. En estos términos hay una diferencia notable que puede traer confusión al lector.
En los sistemas donde el hombre participa, sistemas conscientes, son más importantes las relaciones que los elementos en sí, ya que estas afectan la calidad de las funciones de los elementos y por carácter transitivo las de todo sistema. Para aumentar la calidad de un sistema es necesario influir en todos los elementos, esta influencia de forma directa (mejorar la calidad de cada elemento) es muy difícil, ya que la calidad de todo el sistema va a ser siempre menor que la del elemento de menor calidad en el sistema, ahora bien, si actuamos sobre la estructura (aquellas relaciones más estables y que influyen en todos los elementos), entonces mejorará la calidad del sistema por cuanto todos los elementos a una vez aumentan su calidad: a esto se le llama efecto sinérgico.
Tomando como base los estudios anteriormente realizados, podemos precisar que en las diferentes concepciones, sobre la evaluación del aprendizaje que históricamente se han manifestado, subyacen los enfoques cuantitativos y/o cualitativos, la evaluación diagnóstica, progresiva o formativa y la final o sumativa.
En este sentido, en los años 70 hubo una explosión en la utilización del enfoque cualitativo a nivel metodológico, lo cual en nuestro criterio, no conllevó a un nuevo planteamiento epistemológico sobre la evaluación del aprendizaje. Aún cuando se establecieron diferencias significativas entre ambos enfoques, se le atribuyen a éstos un valor esencialmente descriptivo, definido por su especificidad ante la situación a evaluar en un momento dado, lo cual consideramos que le asigna a la evaluación una función puramente instrumental: la recogida de datos; donde los métodos cualitativos se mantienen dentro del mismo paradigma empirista sobre el que se desarrolla el uso de los métodos cuantitativos.
Opinamos que los métodos cualitativos pueden utilizarse, orientados por un objetivo esencialmente descriptivo, lo que permite su compatibilidad con los métodos cuantitativos, pero ellos tienen otras potencialidades definidas, no sólo por su condición instrumental, sino por el proceso en que se define su valor heurístico para tener información sobre el proceso de asimilación de los estudiantes, lo que debe implicar  una nueva orientación epistemológica en su uso, del cual se tratará en trabajos posteriores.
La evaluación diagnóstica es utilizada como una exploración inicial y se plantea que esta permite planear el proceso educativo sobre la base de necesidades reales, porque determina el grado de preparación del estudiante antes de enfrentarse con un contenido de aprendizaje.
Una de las funciones definidas para la evaluación es la de diagnosticar y esta concepción evidencia contradicciones con dicha función, porque toda evaluación debe diagnosticar. Además, si tenemos en cuenta que la célula organizativa del proceso de enseñanza aprendizaje es el tema, entonces cada evaluación final de un tema, sería una evaluación inicial para el siguiente.
Por otro lado, existen investigaciones dirigidas a diagnosticar las concepciones que tienen los estudiantes sobre el concepto a estudiar, las cuales pueden ser erradas o incompletas, y a partir de ésta dirigir el inicio del tema, planes y contenidos de estudio. Ellas son consideradas como el fomento de la individualización de la enseñanza, y por otro lado, para facilitar el aprendizaje del alumno. Todo esto con el fin de contribuir a desarrollar procesos cognoscitivos en los estudiantes, que aprendan a aprender y que el aprendizaje no sea una acumulación de información del grado de dominio de los contenidos.
La evaluación formativa o progresiva se asocia al enfoque cualitativo y la sumativa al cuantitativo, aunque consideramos que la limitante que estás manifiestan es que no se estudian en interacción dialéctica sobre la base de las leyes que rigen el proceso de enseñanza aprendizaje.
Proponemos, entonces, cuatro modelos teóricos sobre la evaluación del aprendizaje. En ellos se sintetizan los aspectos más generales que se expresaron en los epígrafes anteriores y sobre su base podemos estudiar diferentes propuestas de evaluación, aunque en ellas se pueden manifestar más de un modelo.
Estos modelos son:
  1. La evaluación del aprendizaje que absolutiza los aspectos psicológicos involucrados en el acto educativo.
  2. La evaluación como medición.
  3. La evaluación como preparación entre los datos obtenidos y los objetivos propuestos.
  4. La evaluación como proceso de identificación y recolección de información para la toma de decisiones.
La evaluación del aprendizaje que absolutiza aspectos psicológicos involucrados en todo el acto educativo (conductuales, afectivos, cognoscitivos, o sociales) enfoca la evaluación en dependencia de cómo se concibe al ser humano y al sentido que se  le da a la educación.
Las teorías pedagógicas sobre el aprendizaje han repercutido en todos los aspectos del proceso de enseñanza aprendizaje, en sus metodologías y en las concepciones sobre la evaluación del aprendizaje. Anteriormente  se profundizó este aspecto, destacando cómo trata cada una de esas teorías los mecanismos internos de la evaluación.
En la generalidad de los postulados sobre educación subyace este modelo, en el contexto del aprendizaje y sus relaciones con la regulación y las formaciones psicológicas complejas que le sirven de base (autoevaluación) , así como el tratamiento pedagógico que permite su desarrollo en la escuela. Los elementos de mayor impacto en este modelo son:
  • El superar la ruptura entre lo interno y los externo, entre lo psíquico y lo social, lo cual entendemos que es esencial para el desarrollo de una teoría de la evaluación del aprendizaje, siempre que la ruptura de dicha dicotomía se produzca a partir de una concepción histórica, como ocurre en los trabajos de Vigotsky y Rubinstein.
  • El método dialéctico desarrollado, en un contexto histórico, a través del cual resultaron integrados, la dimensión subjetiva y social dentro de una unidad viva y contradictoria.
La evaluación como medición de resultados, se opera con un esquema estadístico, descriptivo, asociando valores numéricos a los instrumentos seleccionados, y por tanto, a los resultados de los estudiantes. Para esto se exige:
  • Identificar los atributos que se medirán.
  • Diseñar y seleccionar los instrumentos apropiados para la medición.
  • Comparar los resultados como normas.
Opinamos que este modelo es estrictamente instrumental, dedicado por entero a la recolección de datos, esto limita el carácter activo del profesor. Se supone que la aplicación de instrumentos suple la actividad valorativa del mismo. Desde este punto de vista se le da a la evaluación un carácter rígido, mecánico y despersonalizado.
Este instrumentalismo, consideramos que deposita en el instrumento la validez del proceso de asimilación de los estudiantes y conduce a la pasividad del profesor, quien asimila su rol solamente en el sentido de aplicar los instrumentos.
El modelo, que concibe la evaluación como comparación entre los datos obtenidos y los objetivos propuestos, tiene su origen a través del diseño curricular. Aquí se centra el diseño de la evaluación alrededor de objetivos planteados, concebidos estos como cambios de conductas.
Según este modelo, el diseño de la evaluación comprende las siguientes etapas:
  • Identificación de los objetivos del programa
  • Identificación de las variables que afectan los resultados
  • Selección de técnicas y diseño de instrumentos
  • Comparación de los resultados, con los objetivos y la norma.
Consideramos que un aspecto fundamental de este diseño es, que sólo se considera la evaluación de los productos finales de las acciones, considerando esto como su eje central; así ésta se reduce sólo a los resultados inmediatos en determinados momentos. Por tanto, el aprendizaje se concibe como resultado, como un logro alcanzado,  y no como un proceso que conlleva el tránsito de lo externo a lo interno, que es mediado por la comunicación y una actividad valorativa.
Revela, entonces, una concepción eficiencialista e instrumentalista, de asignación de notas o calificaciones por exigencia institucional y social. Es a la vez una expresión neocorporativista, donde se centra el aspecto administrativo de la labor del profesor.
La evaluación como el proceso de identificación y recolección de información para la toma de decisiones  postula una aplicación de los conceptos básicos de la teoría de sistemas a los procesos administrativos de un programa y al tipo de decisiones que caracterizan cada proceso.  Se diferencian las decisiones de planificación, diseño y organización de programas. A estos cuatro tipos de decisiones corresponden cuatro tipos de evaluaciones: de contexto, insumos, procesos y productos.
La evaluación del contexto tiene por objetivo identificar necesidades insatisfechas, oportunidades y problemas; los resultados orientan la selección de objetivos (decisiones de planificación), es decir esta evaluación de contexto se asocia a una evaluación de diagnóstico.
La evaluación de insumos consiste en el análisis de estrategias para organizar los recursos disponibles (decisiones de diseño); con la evaluación del proceso la implementación del programa contribuye a mejorar las decisiones relativas a la ejecución. En la evaluación del producto, se identifican y evalúa los resultados, para así apoyar decisiones de revisión y modificación del programa.
A este modelo también se le identifica como el proceso de descripción e interpretación cualitativa del programa, centrando su atención no en el proceso de asimilación del estudiante, sino en la evaluación del programa como tal.
En este sentido consideramos que  se hace una identificación errónea con la evaluación curricular en su nivel micro, pues se reduce la evaluación del aprendizaje a desentrañar lo que realmente ocurre en el programa, a delinear ciclos de causa - efecto y comprender las relaciones entre el programa y las respuestas de los estudiantes, haciendo de esta una actividad terminal, mecánica e intranscendente con intenciones fundamentalmente administrativas, identificándose así con el neocorporativismo.
En este caso entendemos que el profesor es pasivo en el  conocimiento que éste pueda tener sobre el proceso de asimilación de los estudiantes: lo afectivo es totalmente desestimado, así como la comunicación y lo procesal de los sujetos implicados en el proceso de enseñanza - aprendizaje. De esta forma se comprende la evaluación de una forma mecánica y lineal, estableciendo la relación estudiante - profesor de forma directa y lineal sobre la base de las manifestaciones externas de dichos sujetos, sin tener en cuenta el funcionamiento complejo que los sistemas generan en su interior, en un contexto socio-histórico dado en que se desarrollan.
Hasta aquí, podemos afirmar que uno de los problemas acerca de la evaluación del aprendizaje, es el de conceptualización. Una evaluación así concebida, no integra la valoración del rendimiento del estudiante con el desarrollo de la personalidad de los mismos, donde medie lo afectivo, lo educativo, la comunicación.
A lo anterior le asociamos problemas de dirección de la evaluación, pues por trabajo de diagnóstico, realizado por nosotros, hemos podido constatar que la organización de la evaluación del aprendizaje en las asignaturas, se hace sobre la base de los diferentes temas que la componen, los cuáles se conciben como subsistemas de la asignatura.
Consideramos que no se refleja en muchos casos la sistematicidad, de la evaluación en dichos temas al no asociarla claramente con el objetivo general del mismo, la habilidad generalizadora y las acciones esenciales que debe desarrollar el estudiante para el desarrollo de dicha habilidad, y por tanto, el logro del objetivo.
Esto, en nuestro criterio, hace que la evaluación esté dirigida al resultado de las acciones y por lo general, a que no se haga un control por operaciones en el momento requerido, propiciando así la  espontaneidad y la no sistematicidad en la evaluación del tema y subvalorándose la importancia de la misma en esta instancia, lo que refleja su inconsecuente dirección e insuficiente resultado.
Por tanto, concluimos que la dirección efectiva de la evaluación en cada instancia (clase, tema, asignatura), se hace de forma empírica, limitándose a evaluar sólo momentos del proceso, sin tener en cuenta que en la actividad de los sujetos presentes en el mismo  se manifiestan tres dimensiones: práctica, cognoscitiva y valorativa; las cuales deben fundamentar la evaluación del aprendizaje y la autoevaluación estudiantil. En fin, en la dirección de la evaluación del aprendizaje que tradicionalmente se desarrolla, ésta se caracteriza por ser impersonal y asistémica en su concepción y desarrollo.

LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE.


Lugar que ocupa la evaluación en el  proceso docente - educativo.

 ¿Qué lugar ocupa la evaluación en el  proceso docente - educativo?,  ¿está a un nivel micro o macro? Hasta el momento el carácter activo de la evaluación la ha hecho transitar, según los diferentes estudios teóricos, de elemento a componente, y de este a eslabón y hasta la han caracterizado como algo alejado al proceso, que puede ser manejado por expertos.
Las características que se le han atribuido a la evaluación, en esos estudios, podemos resumirlas como:
·  La evaluación no es componente, elemento del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje.
·  La evaluación está en correspondencia con las características y regularidades del proceso de enseñanza aprendizaje.
·  La evaluación  es eslabón del proceso de enseñanza-aprendizaje.
·  La evaluación está relacionada con todos los elementos del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje.
·  La evaluación cumple la característica esencial que la hace estable, valora el grado de cumplimiento del objetivo.
·  La evaluación se interrelaciona con todos los elementos del sistema y posee en patrón de reproducción de ellos, porque también los evalúa.
Para caracterizar el lugar que ocupa la evaluación en el  proceso docente – educativo, se hace necesario ir a la teoría de sistemas, para encontrar el lugar que ella ocupa, teniendo en cuenta que el proceso de enseñanza aprendizaje, se caracteriza como un sistema procesual-jerárquico (ver capítulo 1).
De acuerdo a la teoría de sistemas se desprende que:
  1. La evaluación del aprendizaje debe concebirse  como parte de la estructura del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje.
  2. La evaluación es control y, por lo tanto, es elemento del sistema de dirección proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por tanto el lugar que ocupa la evaluación dentro del proceso de enseñanza aprendizaje es el siguiente:
La evaluación estará presente en todos los niveles del proceso con un carácter dual, que conduce a la unidad de lo cibernético y lo educativo, por lo que puede aparecer como elemento del proceso de enseñanza aprendizaje y como estructura, porque su esencia está en la interrelación que condiciona las diferentes componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje alrededor del cumplimiento de los objetivos de la enseñanza.
La evaluación es una etapa del proceso de enseñanza-aprendizaje, ella no siempre está presente de forma absoluta como ocurre con los objetivos, el contenido, la forma, el método, el medio y el resultado, ya que el sistema proceso de enseñanza-aprendizaje es de carácter procesual jerárquico y en su movimiento los elementos que  lo componen se mueven en el sentido del cumplimiento de los objetivos: pero relativamente en todos está presente la evaluación, aunque las demás categorías, (objetivos, contenidos, métodos, formas, medios),  cambien su lugar en el proceso llegando a ser rectoras relativamente de forma integrada y en interrelación dialéctica.
Sin embargo, la evaluación, como un momento del proceso de enseñanza-aprendizaje, como parte del sistema de dirección del proceso, lo cual no ha sido tratado por otros autores,  tiene un carácter distinto, ya que es un sistema que está en unidad procesual subordinado a la categoría rectora en dicho sistema y que sus funciones aparecen como estructura del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje, pues a través de la planeación, la organización y el control se garantiza la pertinencia del sistema.
O sea, que se logren los objetivos esperados, ya que la calidad es función de un grupo de acciones que van dirigidas a la ejecución efectiva y eficaz de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje: que dado por su esencia dinámica estas acciones tienen un carácter metodológico, al ser la evaluación estructura del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene un carácter más general, inherente a las relaciones entre los diferentes elementos del sistema.
Esta connotación le imprime un carácter diferente a las relaciones de ella con los elementos del sistema procesual y a la vez se manifiesta con un doble carácter: absoluto y relativo.
Lo absoluto de la evaluación se refiere a su rasgo de control y  va a la comprobación de la identidad entre el objetivo y el resultado, por lo que su medición siempre manifiesta su esencia.
La evaluación, en cierta medida, rige el proceso, sus resultados cambian todo el sistema, por ello, no es elemento sino estructura, influye no en los elementos sino en las relaciones entre ellos. Es por ello que es posible incidir en la calidad del sistema como tal.
Un elemento de un  sistema no logra, por sí sólo, aumentar la calidad del sistema, ya que ella depende del elemento de menor calidad: Por eso es difícil  perfeccionar un sistema: para ello hay que ir a las relaciones y no a un elemento en particular.
Por otra parte, de esta forma:
La evaluación es un control de mayor jerarquía y complejidad: ella va, además, a constatar el cumplimiento de los objetivos, por lo que es un sistema en sí misma, ya que en el momento de su realización es imposible controlar el estado general del estudiante.
El control es parte del sistema de evaluación y constata una fase del proceso de ascensión al objetivo, por lo que  está relacionado con las etapas de asimilación del aprendizaje.
Anteriormente determinamos que una de las acciones esenciales del concepto evaluación del aprendizaje es el equilibrio en el acto valorativo de los sujetos implicados.

Relación entre la evaluación y los elementos del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje.

Luego de precisado el lugar que ocupa la evaluación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es necesario develar las relaciones con los elementos del sistema, desde el punto de vista de la estructura.

Relación Objetivo-Evaluación 

La evaluación se subordina a los objetivos, como categoría rectora de la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, esta relación está matizada por los niveles de asimilación del contenido, de sistematicidad y de profundidad que subyacen en los objetivos, en su carácter absoluto , al mismo tiempo, la evaluación para cumplir sus funciones (carácter relativo), como elemento de la estructura, condiciona al proceso en la dirección del cumplimiento del objetivo: por lo que responde, no sólo a qué es lo que hay que cumplir, sino también a cómo cumplirlo. La evaluación, entonces, es guía hacia el fin y es expresión del fin mismo.
El objetivo es, en cierta medida, más particular que la evaluación, ya que ésta va dirigida a aspectos generales del contenido y el objetivo, a aspectos más particulares: el objetivo va a la realidad y la evaluación a la transformación de la realidad externa en interna, va al reflejo de dicha realidad, por lo que en ella hay huella de lo psicológico. 
Es por ello que:
El diseño de todo sistema de evaluación debe partir del objetivo y tener en cuenta el proceso de logro del mismo, de lo contrario la evaluación pierde sus funciones.

Relación del Contenido y la Evaluación

El contenido está compuesto de conocimientos, habilidades y  valores, estos elementos están conformados por niveles menores: la habilidad puede descomponerse en operaciones,  los conocimientos en conceptos, leyes, etc.  La evaluación al dirigirse a la formación, permea todos estos niveles del contenido, por lo que es más amplia que el propio contenido, aunque este último  es más general, por otro lado: la evaluación va a la apropiación de lo más general del contenido y en este sentido es también, general.
El contenido refleja la lógica de la ciencia y la evaluación, la lógica del proceso: es por ello que la organización del contenido busca la unidad, de la lógica del proceso, la lógica de la ciencia y la lógica de la asimilación y la evaluación, es la expresión de dicha unidad. Por tanto, al organizar el contenido de la evaluación, se deben tener en cuenta esta unidad.
El contenido de la evaluación es el propio contenido de la enseñanza particularizado y matizado por acciones sobre él, dado que, dentro del contenido de la evaluación entran habilidades lógicas y habilidades docentes en diferentes grados de despliegue, de generalidad y de independencia.

Relación de las formas de enseñanza y la evaluación

La forma de la enseñanza es la forma que adopta el proceso docente – educativo y los tipo de formas de enseñanza  están caracterizadas por el tipo de las habilidades que en ella se desarrollan, y por lo tanto:
La evaluación queda condicionada a las formas de enseñanza, adoptando la misma forma, como expresión del objetivo a alcanzar (habilidades).
Sin embargo, en muchas ocasiones, la evaluación terminal de una carrera o de una actividad curricular se contradice con la propia evaluación, por ejemplo la evaluación final de la actividad laboral se hace a través de un informe, que no se discute en el seno laboral. La esencia de dicha forma de enseñanza es el desarrollo de habilidades y la evaluación no mide estas habilidades, por lo que se rompe la identidad forma - objetivo- evaluación.

Relación de los Medios de Enseñanza y la Evaluación

Los medios de enseñanza se emplean para facilitar la apropiación de los conocimientos y el desarrollo de habilidades, el medio es portador en sí del método, que es quien le da la connotación de medio, es por ello que el medio sin el material didáctico que está en él y que contiene la esencia del método, sería simplemente un instrumento, un objeto.
El medio se identifica con la evaluación como medio de dicha evaluación, para obtener información de la realización de operaciones y acciones que realiza el estudiante en interrelación con él.
Sin embargo es común que esta interacción no se evalué, como es el caso de las prácticas de laboratorio, que tienen el objetivo, entre otros, de desarrollar los métodos de experimentación y esta parte, o está ausente de la evaluación o se le entrega al alumno de forma terminada. Con este ejemplo queremos significar que la evaluación pierde sentido cuando no va a medir el cumplimiento de los objetivos.
Los medios audiovisuales poseen un material didáctico en ellos que es el que se quiere significar a través de aumento de las sensaciones, de la percepción, la representación, el surgimiento de juicios, conceptos, etc.: sin embargo, en la mayoría de los casos, el objetivo posee un nivel de asimilación productivo y el medio no pasa de ser un agente para la reproducción, como es el caso de los profesores de matemática que quieren mostrar al alumno la resolución de un problema y posteriormente se evalúa la resolución por ellos de otros problemas. En este caso, el sistema de medios es imperfecto y no se cumple la interrelación objetivo – medio - evaluación.
Antes  del sistema de evaluación hay que determinar el sistema de medios, ya que ellos pueden ser medios para la propia evaluación.

Relación de los Resultados y la Evaluación  

El resultado es lo que se pretende medir con la mayor exactitud posible para comparar su identidad con el objetivo; la evaluación es un reflejo del resultado, mediado por la subjetividad del evaluador, la precisión del instrumento de  evaluación y el estado bio-psico-social del evaluado.
El resultado no se debe confundir con el resultado del instrumento de  evaluación: éste es lo objetivo de un momento determinado y no lo real: es una fotografía que incluye múltiples factores. Es por ello que se debe hacer una distinción siempre entre evaluación y acreditación.
La evaluación nos ofrece una medida aproximada del resultado, por lo que se debe estudiar la identidad de la triada objetivo-resultado evaluación.
Como conclusiones podemos plantear que: 
  • Los componentes de la estructura del sistema jerárquico se deben relacionar con los elementos  de acuerdo a una tríada,  cuyo vértice constante es el elemento rector de la jerarquía, en este caso los objetivos.
  • Las funciones de la estructura juegan un doble papel en el sistema, como identidad y como vía para su autorregulación hacia el cumplimiento de los objetivos. 
Sólo se han mostrado aquellas relaciones nuevas de acuerdo a la connotación que tiene la evaluación, al ser estructura del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje, y no se obvian las relaciones didácticas que otros autores han determinado, al contrario, las complementan.

La evaluación en la estructura del proceso de enseñanza aprendizaje.

¿A qué llamamos estructura del proceso de enseñanza aprendizaje?
La estructura está dada por el conjunto ordenado de relaciones entre los elementos del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje,(objetivos, contenidos, métodos , medios, resultados), para asegurar el cumplimiento de los objetivos
La evaluación, al formar parte de la estructura del sistema proceso de enseñanza-aprendizaje, adquiere una connotación mayor, como antes se ha dicho, ya que estará en las relaciones entre los componentes del sistema, que son en sí la esencia misma del sistema, la garantía de su funcionamiento estable, porque en ella se concretan los principios de la enseñanza.
Si la estructura del sistema no está condicionada por los principios, entonces, las funciones del sistema cambian, aunque los objetivos seguirán siendo la categoría rectora, pero no sabremos a qué objetivos responde el sistema, probablemente no sean los formulados, serán objetivos ocultos, dado que no basta con formularlos, hay que integrarlos en las relaciones entre los componentes y bajo los principios de la enseñanza y a ello le llamamos estructura, y
La evaluación debe contribuir al mantenimiento de la estructura, por estar en ella misma.
Este fenómeno hace que en casos la teoría pedagógica sea un tanto incoherente, ya que en los libros de textos se formulan las funciones y en las investigaciones de diferentes autores, entre ellos la autora, se constata que la evaluación puede perder hasta la función educativa, problema al cual nos enfrentamos en la actualidad. Por lo que:
La evaluación debe ir a garantizar la estabilidad de la estructura, en tanto esto ocurra, le imprimirá un efecto sinérgico al sistema, precisamente esa estructura que permite las interrelaciones de todos los elementos en función del logro del objetivo enunciado, recibe el nombre de base del sistema.
Con esta óptica, la evaluación no será la simple medición del cumplimiento del objetivo, si no el constatar el equilibrio entre las relaciones que permitan mantener la base del sistema, por lo que medirá el desarrollo que debe alcanzar el alumno y para ello irá, no sólo al resultado, sino al proceso de obtención del resultado, medirá etapas de desarrollo, entonces el proceso irá al futuro del estudiante y no al mañana como bien nos recordara Vigotsky, a su zona de desarrollo próximo.
De esta manera la evaluación debe ser siempre productiva, quedando la evaluación reproductiva como una etapa del cumplimiento del objetivo, pero no la evaluación de éste. En nuestro modelo el objetivo con un grado de asimilación reproductivo no debe existir, pues siempre hay un sistema jerárquico con un objetivo de mayor generalidad que lo incluya.
Otro aspecto que de aquí se deriva es que la evaluación se basa sólo en los objetivos no es desarrolladora, los objetivos son el mínimo indispensable, pero el máximo depende de las características del alumno.
En tal sentido la evaluación debe tener en cuenta:
  • Las condiciones en que se da el proceso de enseñanza-aprendizaje
  • La interrelación entre los componentes del proceso
  • La relación objetivo-contenido-método-medio
Esto nos indica que:
El diseño del sistema de evaluación debe tener en cuenta estas interrelaciones y no una simple y fría valoración del instrumento y el objetivo, y aún más, la evaluación debe ir a la relación entre el objeto y el sujeto de la enseñanza, por lo que, como se ha reiterado, debe concluir cuando los sujetos implicados logren un equilibrio de criterio, con lo que el proceso se profundiza al ir a lo metacognitivo y lo metavalorativo.
La interrelación entre los objetivos y el contenido está basada en los niveles de asimilación, profundidad y sistematicidad de los objetivos y en la propia lógica del contenido de la ciencia, que adquieren dinamicidad en una forma específica en el proceso y se concretan a través del método, pero, teniendo en cuenta la lógica de la asimilación, que a su vez se especifica en el grado de generalidad, de despliegue y de sistematicidad de la acción: por lo que la evaluación, al constatar los niveles de asimilación del objetivo con el grado de apropiación de la acción, está también evaluando las relaciones entre los componentes.

 

LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE: CONCEPTO, PRINCIPIOS, REGULARIDADES Y PREMISAS PARA SU DESARROLLO.

 

Concepto de la evaluación del aprendizaje.

Con lo analizado hasta aquí se puede precisar el concepto de evaluación del aprendizaje:
La evaluación del aprendizaje es un  elemento del sistema de dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, mediante la cual el profesor y los alumnos  concientizan el grado de desarrollo de los estudiantes en la consecución de los objetivos de Aprendizaje.

Principios para la evaluación del aprendizaje.

Los principios para la evaluación del aprendizaje se conciben al considerar el sistema de dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje isoformo al propio proceso de enseñanza-aprendizaje, de lo que se infiere que tienen su base en los principios didácticos, en los principios de la teoría de la dirección y en la teoría del conocimiento.

Principio # 1: Búsqueda del efecto sinérgico resultante

La evaluación debe aprovechar el potencial de estar en las interrelacciones de todos los elementos que intervienen en el proceso, es decir de estar en la estructura del proceso, para lograr el funcionamiento exitoso del sistema.
Cuanto más efecto sinérgico se logre en la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, más posibilidades de éxitos tendrá este.
En la búsqueda del efecto sinérgico se debe manifestar la relación tareas - auto preparación - evaluación, con la utilización del libro de texto. Se debe garantizar, además, el sistema de evaluación de cada tema definiendo los indicadores necesarios para poder mantener la continuidad en el desarrollo de la actividad valorativa.
Para esto es importante precisar la planificación a largo plazo de las actividades de la evaluación en su conjunto y su adecuada distribución en el tiempo, evitando la existencia de períodos picos o descargados, el desinterés de alumnos deficientes y la confianza excesiva en los talentos.

Principio # 2: El carácter contingente de la evaluación

Para el desarrollo de la evaluación se deben tener en cuenta las condiciones en que se realiza el proceso. Por tanto, ella debe recoger en su seno las exigencias de una adaptación rápida y activa del proceso a la evolución del grupo. Lo que conduce a la búsqueda de la flexibilidad y capacidad de adaptación de la evaluación a las características del proceso y de la constante coherencia entre los diferentes elementos del mismo.

Principio # 3: Independencia de la(s)  habilidad(es)  a evaluar

En la solución de las tareas pueden estar involucradas varias habilidades. Al valorar dicha tarea el profesor debe precisar cuál es la habilidad que en esos momentos requiere ser evaluada. Para esto es muy importante el diseño de la tarea, este debe propiciar el desarrollo de dicha habilidad y que en su solución, otras habilidades no interfieran sobre la habilidad a evaluar.
Es por eso que para poder diseñar un sistema de evaluación se debe tomar como punto de partida el diseño del sistema de tareas

Principio # 4: Control de las operaciones (habilidades)  antes del producto final

Para la asimilación de un contenido se involucran: conocimientos básicos, habilidades lógicas, habilidades propias de la ciencia que se estudia, habilidades prácticas, etc. Es necesario el control de ellas con el fin de conocer la responsabilidad en el logro del objetivo o no, pero además no es posible evaluar un objetivo sin que se hayan controlado antes las operaciones que lo conforman.
O sea, toda la evaluación está antecedida por controles, la evaluación no es por sí sola elemento para dirigir un proceso de aprendizaje, ya que no está asociada al cumplimiento del objetivo sino  a la consecución de éste.
Este principio reviste mucha importancia ya que existe la tendencia, por muchos profesores, de dirigir el proceso sólo a través de las evaluaciones, sin la realización de controles, o sea se evalúa cuando no hay remedio de rectificar el proceso, por  lo que la evaluación pierde su calidad de elemento del sistema de dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Para esto se requiere determinar los indicadores necesarios para la evaluación, así como el diseño de un sistema de tareas que propicie el control por operaciones antes del producto final.

Principio # 5: Coincidencia del profesor que evalúa con el que desarrolló el proceso de enseñanza aprendizaje

El conocimiento que el profesor tiene sobre el desarrollo del estudiante es condición necesaria para realizar  su valoración. Si el profesor no conoce las características de los estudiantes, de la continuidad y congruencia de todos los indicadores obtenidos en el sistema de evaluación, entonces la misma se reduce al dato que se obtiene con la aplicación de un instrumento, lo que hace que los instrumentos sean la vía principal  de obtención de información.
Por tanto, el sujeto de la valoración debe coincidir con el sujeto del conocimiento, o sea, es imposible hacer una valoración del aprendizaje de los estudiantes independientemente del conocimiento que se tenga del proceso de asimilación de este y resulta incuestionable que entre la actividad cognoscitiva y valorativa se establezca una relación de acondicionamiento  mutuo, siendo necesario tener información a cerca del proceso de aprendizaje de los estudiantes y su formación integral, a cerca del estado de necesidades del objeto de la evaluación y de los objetivos planteados.
Este principio garantiza además el acercamiento que debe existir entre la valoración del estudiante y la del profesor. Si la autovaloración que el estudiante realiza de su trabajo no contradice la valoración del profesor, entonces se propicia el desarrollo de la independencia cognoscitiva del estudiante. Esto es imposible si la dirección del proceso estuvo a cargo de un profesor y la evaluación, en determinado momento, la desarrolla otro profesor. O sea, la evaluación no es acreditación

Principio # 6: Principio del equilibrio valorativo en la evaluación

Este principio ha surgido de las irregularidades encontradas y nos dice que la valoración del profesor debe estar en equilibrio con la valoración del estudiante evaluado, y por lo tanto, se define que el acto evaluativo no termina con dar una calificación por muy buena que sea, sino, cuando el alumno y el profesor estén convencidos de las deficiencias e insuficiencias en el logro del objetivo propuesto.
Este principio reviste gran importancia, sobre todo, cuando se trata de objetivos educativos, por lo tanto es necesario determinar, no sólo, lo que hemos alcanzado, sino, como decía Vigotski, qué falta por llegar.

Regularidades de la evaluación del aprendizaje

Regularidad 1: El método de comprobación de la veracidad es la base de la autoevaluación.

Investigaciones realizadas[v] han comprobado que los alumnos (93,8%) que son capaces de hacer una adecuada autoevaluación se han apropiado de un método para  poder comprobar los límites de veracidad de sus respuestas, lo más alarmante es que una minoría (18%) de ellos, se apropiaron de dichos métodos a través del profesor.
Regularidad · 2: La evaluación es más efectiva cuando el criterio para ir a exámenes finales es cualitativo.
Investigaciones comparativas realizadas[vi] en otros países han  demostrado que cuando el criterio de pase al examen final lo da el profesor y no una suma cuantitativa de evaluaciones, (aunque es la base para el profesor decidir), los alumnos realizan sus exámenes bajo la presión psicológica más favorable, sobre todo, los deficientes.

Regularidad · 3: La discusión grupal del resultado de las evaluaciones es una vía insustituible de aprendizaje.

Regularidad · 4: El instrumento de evaluación debe incluir los tres componentes de la actividad del estudiante.

O sea, la evaluación debe hacerse integrada también teniendo en cuenta que a través de la asignatura que evalúa pueden ser medidas habilidades de las restantes asignaturas, ya que en última instancia, el objetivo final rectorea los objetivos derivados.

Regularidad · 5: Los diferentes instrumentos utilizados para desarrollar la evaluación del aprendizaje dejan de ser un fin en sí mismo.

Ellos son la vía de obtención de indicadores, cuyo sentido va a depender de la interacción de diferentes factores que tienen lugar en cada momento de la actividad cognoscitiva. Dejan de ser un fin en sí mismo, para convertirse en un momento en el que se expresa la continuidad del sistema general en que se desarrollan, es decir, ellos se relacionan estrechamente a lo largo de toda la actividad valorativa.
Si el instrumento se considera la vía de obtención de indicadores, cuyo sentido depende de la información que brindan en integridad con toda la anterior, entonces el estudiante aumenta su trabajo independiente, el desarrollo de tareas colectivas, su valoración.
En este sentido el alumno conoce que la información que el profesor obtiene del instrumento no es lo fundamental, que a esto se le asocia su participación activa en todo el proceso, donde se valora no sólo el rendimiento académico sino toda su formación integral.
Por tanto, el carácter cualitativo de la evaluación del aprendizaje no se definirá por el carácter cualitativo de los instrumentos utilizados, sino por toda la información obtenida, lo que conduce a afirmar que:
La calidad de un examen no estará en su concepción,   sino en su capacidad de brindar información compatible con otros instrumentos ya aplicados, de forma que toda la actividad valorativa se organice en una relación de congruencia y continuidad, donde puede ocurrir que al configurarse toda la información obtenida, de forma continua se van definiendo, para el tratamiento diferenciado de los estudiantes, nuevos instrumentos.
 La esencia de un resultado no es inherente a él, sino al resultado de diferentes interpretaciones que se van integrando en diferentes niveles, dentro del cual su sentido se va constituyendo en momentos diferentes del sistema de evaluación, que ocasionó su aparición como momento particular de su propio desarrollo.

Funciones de la evaluación del aprendizaje

En la literatura especializada existen varias clasificaciones con relación a las funciones de la evaluación del aprendizaje, pues al trazar una estrategia evaluativa se deben tener en cuenta dichas funciones.
Los principios aquí definidos, tienen como propósito fundamental propiciar el cumplimiento de dichas funciones, ellos son producto del planteamiento epistemológico realizado en estea investigación y se sustentan en las leyes y principios de la didáctica.
En esta investigación, se precisó que asumimos las funciones planteadas por el Dr. Castro Pimienta[vii],  atendiendo a que en su propuesta están involucradas todas las funciones esenciales planteadas por otros autores y en ellas se concentran los efectos que debe lograr la evaluación sobre el educando.
Dicho autor clasifica estas funciones en:
  • Función Pedagógica
  • Función Innovadora
  • Función de Control
Considerando a la pedagógica como la función rectora, la cual se caracteriza por producir tres efectos importantes e interrelacionados: el efecto instructivo, el educativo y el de resonancia.

Relación de las funciones y los principios de la evaluación del aprendizaje

El efecto instructivo se logra con la búsqueda del efecto sinérgico, al interaccionar todos los elementos que intervienen en el proceso.
Si se logra la sinergia entonces se han desarrollado habilidades, en el estudiante, mediante el desarrollo de un sistema de tareas docentes. Esto implica que el estudiante conozca la esencia de los contenidos y que manipule la lógica, la estructura y el orden de los conceptos del objeto de estudio; aplicando dicha lógica en reiteradas situaciones, en la resolución de problemas.
Cuando en la evaluación se considera la independencia de la habilidad que se quiere valorar, entonces tiene un efecto instructivo; si no se precisa, en el objetivo, dicha habilidad, entonces el estudiante no tiene conciencia de qué se espera de él: influye negativamente en la autovaloración que haga de su propia actividad.
Por tanto, la evaluación, para lograr su efecto instructivo, debe ir a comprobar la apropiación de la habilidad del tema, que debe ser la esencia del comportamiento del estudiante y de su modo de actuación, lo cual debe responder a la estructura lógica del sistema de conocimientos.
Esa habilidad contiene una estructura de acciones y operaciones, las cuales también son objeto de valoración, pero el sistema de tareas del tema debe propiciar, en cada momento del proceso, el control del proceso de consecución del objetivo.
La exigencia del control por operaciones antes del producto final, también tiene un efecto instructivo, al posibilitar que el estudiante y el profesor valoren la secuencia de toda la actividad y se aproveche el contenido didáctico de los errores cometidos. La aplicación de este principio facilita orientar y reorientar al estudiante en cuanto a lo acertado o no de los métodos utilizados y de la posibilidad de aplicar diferentes métodos en la solución de determinados problemas, contribuyendo al desarrollo de la autoevaluación en los estudiantes.
El efecto educativo también se propicia con la aplicación de estos principios, fundamentalmente porque estos se basan en la actividad valorativa de profesores y estudiantes en su conjunto, se considera al estudiante como un sujeto activo, donde debe existir un acercamiento entre la valoración de ambos.
Se logra el efecto educativo cuando la evaluación considera un enfoque contingente, tomando como base las condiciones en que se desarrolla el proceso de las exigencias de la evolución del grupo estudiantil en el contexto histórico-social en que se desenvuelven; buscando la flexibilidad y la constante coherencia entre los diferentes elementos que intervienen en el proceso. En este sentido se posibilita a la evaluación tener en cuenta los aspectos éticos, pedagógicos y sociales.
La coincidencia del profesor que evalúa con el que dirige el proceso también tiene gran efecto educativo, pues la valoración del desarrollo integral del estudiante, la atención a lo cognitivo y a lo afectivo, a lo individual y a lo grupal y a la autoevaluación, aportan indicadores para la toma de decisiones y para la influencia en la formación de valores, de lo contrario la evaluación se transforma en acreditación.
El efecto de resonancia o de repercusión tiene su base fundamental en el principio del efecto sinérgico; pues este logra la participación activa del estudiante, no sólo para aprobar sino, para transitar de un curso a otro y para acreditarse.
Si el instrumento de evaluación interacciona lo académico con lo investigativo, mediante el desarrollo de jornadas científicas estudiantiles y trabajos de búsquedas parciales, entonces el efecto de resonancia es positivo y se logra un efecto sinérgico, pues el estudiante desarrolla las habilidades previstas en el objetivo, de forma integrada.
En este ejemplo de efecto sinérgico se muestra la resonancia que tiene la evaluación para el estudiante, donde sus resultados tienen un reconocimiento social, de sus compañeros y colectivo de profesores. Por tanto, la evaluación así concebida tiene una influencia positiva para el estudiante.
Este ejemplo también evidencia la función innovadora de la evaluación, pues el desarrollo de tareas como  estas estimula el pensamiento crítico y flexible del estudiante.
Si la evaluación considera tareas que requieran la solución de problemas, relacionados con la asignatura  de estudio, se propicia el desarrollo de las habilidades específicas de la ciencia en cuestión, lógicas y docentes.
De esta forma se cumple la función innovadora, donde la evaluación es concebida no sólo para comprobar conocimientos, sino que da espacio al tránsito del estado de objeto al de sujeto en el estudiante.
Así la evaluación permite revelar las potencialidades del estudiante y sus avances del conocimiento de la acción al dominio de la acción, a la independencia cognoscitiva.
La función de control, que según Castro Pimienta, es la función más reconocida y estudiada en la práctica pedagógica y psicológica.
La evaluación del aprendizaje se manifiesta con un doble carácter: absoluto y relativo.
  • Lo absoluto es inherente al control y va a la comprobación de la identidad entre el objetivo y el resultado.
  • Lo relativo de la evaluación se manifiesta en que ella se transforma en elemento activo de la dirección del proceso y a la vez del sistema procesual.
El principio de la contigencia garantiza que el control que tenga en cuenta el desarrollo de los alumnos y las condiciones del proceso para que este sea objetivo y que el instrumento no constituya un fin en sí mismo, evita que se hiperbolice el control, que éste se convierta en el “gran dictador” de todo el proceso y que la aplicación del instrumento se identifique con la evaluación.
El principio de la independencia de la habilidad a evaluar, también influye en el desarrollo de esta función, pues permite recepcionar información acerca de las transformaciones del estudiante: pero sin perder la esencia del control que se quiere realizar, sobre la base de un sistema de tareas que propicien el control de las habilidades que se quieren evaluar.
Fundamentado en todo el estudio, donde se pone de manifiesto la fundamentación teórica de la evaluación del aprendizaje, declararemos las premisas fundamentales para el desarrollo de la evaluación.
  1. Una concepción de la evaluación referida a la actividad de los sujetos implicados  tal que haya un equilibrio entre la significación de ella para dichos sujetos.
·         Evaluación centrada en el alumno y sus particularidades.
·         El logro del equilibrio de valoración del profesor y el alumno, a través de concebir la forma de la evaluación hasta la metacognición, y más, hasta la metavaloración.
·         La evaluación termina cuando se constata por los sujetos implicados de lo que falta para cumplir el objetivo.
  1. La evaluación como elemento del sistema de dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, para el logro de un efecto sinérgico.
    • Evaluar el proceso de ascensión al objetivo y no sólo el objetivo determinan lo que falta para lograrlo.
    • Evaluación flexible estratégica, o sea, que exista la posibilidad siempre de mejorar una calificación.
    • Evaluar de forma productiva
    • Evaluación de la comprobación de la veracidad en los resultados.
  2. La evaluación basada en un sistema de tareas, adecuadas a las etapas de asimilación, a nivel de tema, en función al desarrollo de las habilidades generalizadoras.
·         Evaluar a través de los temas
·         Controlar las etapas de asimilación en la consecución del objetivo final, o sea, a través de la cadena temática.
·         Tener en cuenta hacia dónde dirigir el control en las etapas de asimilación.




[i] Malinovski, A. A.:  “La Teoría de las Estructuras y su lugar en el enfoque sistémico”. En: investigaciones sistémicas. Moscú. 1970, pág. 21.
[ii] Kremianski, V. I.: “Problemas metodológicos del enfoque sistémico de la información”. Moscú. 1977
[iii] “La dialéctica y los métodos científicos generales de investigación” bajo la redacción de Ursul A. D. T. II Editorial C.S. La Habana, 1985.
[iv] Vecino Alegret, Fernando. Algunas Tendencias en el desarrollo de la Educación Superior en Cuba. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad Habana. 1986.
[v] Pérez González, Olga Lidia: La evaluación del aprendizaje en la dirección del proceso docente educativo. Tesis de Doctorado. Cuba. 2000
[vi] Ibid. Capítulo I
[vii] Castro Pimienta, Orestes: Evaluación en la escuela, ¿reduccionismo o desarrollo?. Material de estudio. Universidad Pedagógica. José Martí. Camaguey. Cuba. 1998.

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