No obstante que
hemos estudiado el proceso en varios niveles de profundidad, a saber. Un primer
momento, totalizador, pero descriptivo, en que se introduce el concepto de proceso como objeto de estudio, en el
que se hace uso del término de dimensión
atendiendo a los fines de cada uno de los procesos que se apreciaron en
práctica escolar, que se enriquece con las cualidades
del proceso como son, sus niveles de asimilación, profundidad, estructural
y de acercamiento a la vida; un segundo
momento, en que se analiza el
proceso, para lo cual fue necesario la introducción del concepto de componente, tanto operacionales como de
estado, así como el de ley, todo lo
cual le da un mayor nivel de profundidad, de esencia; un tercer momento, en que se regresa al
proceso, en que se estudia el mismo, como totalidad, en su ejecución, para lo
que se hizo necesario introducir el término de eslabón, que posibilita estudiar el proceso en su desarrollo por
etapas, por estadíos.
Sin embargo, al
caractericar el desarrollo del proceso docente-educativo todavía más
profundamente se aprecian rasgos en el mismo que no se pueden explicar con los
conocimientos aprendidos en los capítulos anteriores, así por ejemplo, el
proceso se diseña previo a su ejecución, también se controla permanentemente
para garantizar el logro del objetivo.
Todos estos elementos y otros más tienen una naturaleza administrativa,
y no han sido explicados convenientemente.
Cuando en el
capítulo 1 se empezó la descripción del proceso formativo se pudo apreciar que,
durante su desarrollo, el estudiante se iba transformando: en la asimilación del conocimiento, en la
formación de capacidades y en la formación de valores, sentimientos. Es decir que, la vida misma sugirió, que en
la ejecución del proceso se podían pretender varios fines cualitativamente
distintos, que el proceso podía tener funciones distintas, la instructiva, la
capacitiva y la educativa, y otra cuestión importante, que esos fines y
funciones se desarrollaban en procesos cualitativamente distintos,
independientemente de que todos ellos se daban en una unidad, el proceso
formativo. Es por ello que se introdujo
el concepto de dimensión para caracterizar aquel proceso que se desdoblaba en
tres, en correspondencia con sus funciones, con sus fines.
Ahora, buscando
explicar todavía más profunda y esencialmente el desarrollo de dicho proceso se
aprecian características de tipo administrativas que no habían sido
explicadas. Su estudio nos muestra que
se manifiestan varias funciones, es decir acciones generalizadas que están
presentes a lo largo de todo ese proceso como son la planificación, la
organización, la regulación y el control, funciones estas que son propias del
proceso administrativo, pero que aparecen en el proceso docente-educativo; lo que implica que el proceso docente posee,
dentro de si, un proceso administrativo, o en otras palabras, existirá también
una dimensión administrativa en el proceso docente.
Por esa razón
el autor, enriqueciendo su modelo teórico, propone la introducción del concepto
de dimensión, ya utilizado
anteriormente, pero ahora en un nuevo contexto.
Esta nueva herramienta, de ser coherente en la fundamentación teórica
del modelo y de ratificarse en la práctica, se convierte en una nueva categoría
de la Didáctica.
Entendemos por
dimensión la proyección de un objeto en una cierta dirección, es decir, que el
objeto, en correspondencia con su dimensión manifestará unas características u
otras.
7.1 Las
dimensiones en el desarrollo del proceso docente-educativo.
El hecho de que
estén presentes las características administrativas mencionadas no quiere decir
que estemos trabajando en otro objeto, por el contrario, estas son nuevas
características aún no estudiadas pero que están presentes en el proceso
docente-educativo. Por esa razón vamos a
hablar de una nueva dimensión,
administrativa del proceso docente-educativo, y lo estudiado hasta ahora en
la ejecución del proceso lo vamos a llamar dimensión
tecnológica del mismo, según la clasificación propuesta por Pat Willian,
enriquecida, sobre todo en su interpretación dialéctica, por el autor..
La administración es la ciencia que tiene
como objeto de estudio el proceso
encargado de lograr dentro de una organización y o institución resultados
prominentes, a través del desarrollo dialéctico de todos y cada uno de los
procesos que en éste tiene lugar, atendiendo también su relación con el
contexto.
Como se puede
apreciar la administración es también un proceso consciente al que se le pueden
aplicar los componentes y leyes estudiados.
Lo interesante a destacar es que el proceso docente en su desarrollo
tiene las funciones del proceso administrativo, de lo que se infiere que el
proceso administrativo con todas sus características, componentes, leyes,
funciones, cualidades, etc. está presente en el proceso docente. En otras palabras, que la docencia se
administra, se dirige, lo cual empíricamente es bien conocido. La cuestión radica en que ahora se trata de
demostrar teóricamente, formando parte del modelo teórico propuesto por el
autor. Esto posibilitará explicar,
dentro del mismo modelo teórico aspectos tan complejos como el diseño
curricular. En resumen, que lo
administrativo está subsumido en el proceso docente o, que todo proceso
consciente tiene que ser administrado para que, en su desarrollo, logre
resultados eficientes y eficaces.
Esto quiere
decir que el proceso tendrá una
dimensión tecnológica, que es el proceso docente atendiendo a su ejecución,
en donde están presentes las funciones, componentes y leyes estudiados en los
capítulos anteriores; y tendrá una dimensión administrativa que incorpora
un conjunto de funciones, componentes, leyes y propiedades, pero que también
están presentes en el desarrollo del proceso docente y, por lo tanto, también
forman parte de la Didáctica ,
la cual toma de la ciencia Administración aquellos conceptos que le son
necesarios en la estructuración de su modelo teórico para explicar su objeto de
estudio: el proceso docente-educativo.
Hay además otro
aspecto trascendente, en el proceso docente también se manifiestan
características de naturaleza social, tales como el liderazgo, la movilidad, la
pertenencia a grupos sociales, entre otros, que no han sido explicados hasta el
momento y que sí aparecen en la Sociología. Esto
genera una tercera dimensión, la social,
en el proceso docente.
En
consecuencia, el proceso tendrá, al estudiarse en un nivel de profundidad aún
mayor, tres dimensiones: la
tecnológica, la administrativa y la social.
Estas tres dimensiones se relacionan entre si a través de vínculos de
naturaleza dialéctica, es decir, de nuevo estamos en presencia de una triada
dialéctica la que , justamente, posibilita la conformación de la unidad,
proceso docente-educativo y la ciencia que lo estudia, la Didáctica.
El rasgo que
fundamentalmente caracteriza y diferencia a estas tres dimensiones son las funciones propias de cada una de
ellas. La de la dimensión tecnológica,
como se sabe son la instrucción, la capacitación y la educación, pasemos a
estudiar las otras.
7.2 La planificación, organización, desarrollo y
control del proceso docente-educativo.
El objeto,
proceso docente-educativo, es también estudiado por la teoría de la Administración de
ahí que puede y tiene que ser planificado, organizado, dirigido y controlado.
La dimensión
administrativa del proceso docente-educativo es una administración compartida
entre los estudiantes y el profesor. El
profesor es el representante de las aspiraciones sociales, pero los que van a
ser en lo fundamental objeto de transformación son los estudiantes y esto es un
proceso no solo consciente sino motivado.
Por esa razón los alumnos tienen que participar activamente en la administración
de su formación.
La
administración, como se puede estudiar en los textos de esta ciencia, tiene
cuatro funciones básicas: la
planificación, la organización, la regulación (dirección) y el control. Las funciones, como se explicó en el capítulo
5, son propiedades que manifiestan los procesos conscientes en su desarrollo y
que se expresan mediante acciones generalizadoras. Las funciones, cualesquiera que sean ellas,
están siempre presentes en cualquier etapa del proceso, de ahí, que no debemos
confundirla con los eslabones, aunque, en ocasiones una de ellas prima en un
momento determinado. Docentes y
estudiantes van desarrollando la administración expresada en esas cuatro
funciones en la que la regulación (dirección) tiene la mayor jerarquía
Recordemos que
el proceso docente-educativo se desarrolla en determinados niveles
estructurales: la tarea docente, el
tema, la asignatura, la disciplina, el año y la carrera o proceso educativo. En cada uno de ellos están presentes todos
los componentes y leyes y se manifiestan todas las dimensiones estudiadas,
instruir, capacitar y educar, y las funciones administrativas relacionadas
anteriormente, planificar, organizar, regular y controlar.
El papel de los
docentes en la dirección del proceso docente-educativo es superior en las
estructuras de orden mayor, las que tienen un carácter más estratégico y se
corresponde a sistemas más complejos; el papel de los estudiantes se incrementa
en los niveles subordinados al punto que, en la tarea docente, es el alumno el
que, en última instancia, determina su contenido y cumplimiento.
Aunque hay una
interrelación y subordinación de los distintos subsistemas que conforman un
sistema mayor, aquellos, a su vez, tienen una relativa autonomía, basado en el
cual se establece la necesaria flexibilidad y descentralización del proceso
docente-educativo que, en determinadas condiciones, puede llegar a la
personificación de dicho proceso.
Son las
condiciones las que determinan esa flexibilidad consciente de que si se excede
se puede caer en una posición anarquizante; o si se impide, en otra burocrática
y dogmática.
La planificación del proceso
docente-educativo se corresponde con la determinación de los objetivos y los
contenidos; la organización, con la precisión de las posibles formas, medios y
métodos a emplear; la regulación (dirección), con la
adecuación operativa del proceso; y el control, con la determinación del grado
en que, en el desarrollo, se acerca al objetivo, el aprendizaje y formación del
escolar y su rectificación.
La planificación es, desde
el punto de vista didáctico, la determinación del objetivo o de los objetivos
del sistema docente que se está estudiando: tema, asignatura, disciplina, año,
grado, carrera o tipo de proceso educativo.
Planificar es concretar, en
un lenguaje pedagógico, la exigencia social, la necesidad social a formar en
los estudiantes, del que se deriva el conjunto de contenidos a asimilar por el
estudiante.
La
organización, derivado de la planificación es la función que determina la estructura,
el orden del proceso docente educativo.
Se organiza, primero que todo, el contenido a asimilar, el conjunto de
conocimientos y habilidades que el estudiante debe aprender. Se organiza el dominio de la habilidad
generalizadora en cuyo contexto aparecer n los conocimientos. Esta es la organización interna del proceso
docente-educativo. La organización del
proceso se manifiesta mediante un sistema de clases que tiene una determinada
tipología.
En correspondencia con lo
planificado, con el objetivo, se determina cuál es el tipo de clase que mejor
se adecua a la etapa inicial del desarrollo del proceso y cuáles le deben
suceder. Las formas organizativas del
proceso docente-educativo es una de las manifestaciones (externas)
organizativas del proceso.
El proceso docente-educativo
existe, como cualquier objeto, en el espacio y en el tiempo, sus formas de
existencia. Su organización implica cómo
ordenar las relaciones que se producirán entre los estudiantes y entre estos y
el profesor. Así la actividad docente
puede ser individual o en grupos y este último en pequeños o grandes
colectivos. La tipología de clases y la
tipología de grupos se organizarán correspondientemente.
El tiempo es factor
organizativo vital para garantizar lo planificado, el objetivo; de acuerdo con
la significación relativa de éste, el profesor dedicará un mayor o menor
volumen de tiempo al desarrollo de la habilidad, a la asimilación del
conocimiento, de cada unidad organizativa.
La función administrativa
fundamental del proceso docente-educativo es la dirección es el desarrollo del
mismo. El proceso, en su dinámica, en su
movimiento, es el que garantiza arribar al objetivo; la organización es una ayuda para lograrlo,
pero no es un esquema rígido que encasille de un solo modo a dicha dinámica. La vida, en su riqueza, puede hacer variar lo
organizado. En ello radica la maestría
pedagógica.
El desarrollo del proceso se
garantiza mediante la utilización dinámica de un conjunto de métodos y
procedimientos de aprendizaje y enseñanza, que establece una estructura muy
flexible de acciones y operaciones por parte de alumnos y el profesor.
En el desarrollo del proceso
docente-educativo se manifiesta su contradicción fundamental y en aras de
lograr la motivación y el interés del escolar, el maestro puede y debe alterar
la organización inicial, e incluso el objetivo aproximado de cada actividad
docente para alcanzar el objetivo del tema planificado.
El control es la función
admininstrativa del proceso que va determinando regularmente el grado de acercamiento
de los estudiantes al objetivo propuesto.
El control sumido en el desarrollo del proceso es función del mismo y es
la característica que permite su retroalimentaciçon para modificar la
organización previamente establecida.
7.3 Dimensión
administrativa del proceso docente-educativo:
El trabajo metodológico
El trabajo metodológico es la dimensión
administrativa del proceso docente-educativo, a través del cual se
desarrollan tanto la planificación y organización del proceso como su
regulación y control.
De acuerdo con
las concepciones que se tengan acerca de la elaboración o diseño de los
documentos orientadores del proceso, también llamado curriculum, plan de estudio de la carrera o proceso educativo
escolar, programa de disciplina y asignatura, planes de clase, algunos se
confeccionarán centralizadamente y otros en cada Departamento Docente o
Cátedra. Pero cualquiera que sea la
concepción, el análisis debe hacerse como sistema, y entenderse que todo forma
parte de un solo trabajo metodológico.
El trabajo
metodológico, aunque tiene una naturaleza administrativa es, fundamentalmente,
un trabajo de gestión, es decir, la
gestión es una administración en que la función de regulación más que una
dirección del proceso, en que se toman decisiones de relativa significación, es
una coordinación de la misma, en que las decisiones son para adecuar, a las
condiciones específicas, las decisiones tomadas por los jefes. La diferencia entre administración y gestión,
como proceso; y de dirección y
coordinación, como función reguladora;
es la misma que se da entre las estructuras gerenciales (de mando) y las
funcionales, de cualquier institución productiva o de servicios.
En el proceso
docente-educativo, como proceso, prima
lo tecnológico sobre lo administrativo;
veremos posteriormente que en este proceso apreciado desde el punto de
vista de la institución, prima lo administrativo sobre lo tecnológico.
De tal modo, en
el trabajo metodológico, aunque es administración lo que prima es lo
tecnológico, por ello la coordinación
implica la toma de decisiones pero a un nivel relativamente más táctico e
inmediato en que se ordena y metodiza lo diseñado en planos más estratégicos de
naturaleza gerencial (de mando), como pueden ser los de ministro, rector,
decano, director, jefe de división o departamento docente; el trabajo metodológico está al nivel de
coordinación, de gestión.
El trabajo
metodológico desarollado por los Profesores Principales o Primeros Profesores
que coordinan dicha labor para las disciplinas, asignaturas o años, tiene la
tarea de diseñar el proceso a la instancia organizativa que se determine, pero
en especial, tiene que regular el proceso en sí mismo, produciendo, mediante el
control, la necesaria rectificación de las formas, medios y métodos que mejor
posibiliten arribar al objetivo, al punto que, cuando sea imprescindible,
rectificar hasta estos mismos objetivos.
En el seno del
trabajo metodológico está presente la participación activa de los estudiantes,
no sólo en la regulación del proceso sino, incluso, en su diseño. Es decir, se debe hacer participar a los
estudiantes en la determinación de qué contenidos y objetivos establecer al
menos hasta el nivel de tema.
Es cierto que
el escolar va a opinar de algo del cual se supone que no conoce; sin embargo, las vivencias, intereses e
intuiciones de los alumnos frecuentemente son sorprendentemente útiles si, por
supuesto, se les permite exponerlos.
Pero, sobre todo, el grado de compromiso es mucho mayor en aquel proceso
que el mismo estudiante ayudó a diseñar y que lo siente como suyo.
El trabajo
metodológico, como proceso administrativo que es tiene objetivo, la
optimización del proceso docente-educativo;
tiene contenido, el propio de la Didáctica ;
tiene métodos la comunicación gerencial entre los sujetos que participan
en el proceso. El trabajo metodológico,
para su desarrollo, tiene formas que lo caracterizan, que van desde el trabajo
individual del docente en su autopreparación científico-técnica y pedagógica
con vista a la ejecución del proceso, hasta el trabajo en grupos, en reuniones
metodológicas, para analizar el diseño del proceso, su ejecución y resultado,
mediante su control.
El trabajo
metodológico es imprescindible como vía de optimización del proceso
docente-educativo que posibilita el intercambio de experiencia entre los
docentes y canaliza el espíritu emulativo entre ellos, lo que no excluye la
necesaria libertad de cátedra que
tiene cada profesor durante el desarrollo de su clase.
La libertad no
es infinita, sino que la misma se lleva a cabo en ciertos marcos: el que le posibilitan los objetivos y
contenidos de su asignatura que, a su vez, forma parte de un sistema mayor que
es la disciplina y el año y a los cuales le sirve. Pero, en ese contexto, el tiene el derecho y
el deber de manifestar toda su creatividad y estimular la de sus estudiantes.
En la relación
entre las dimensiones tecnológicas y administrativas, relaciones que tienen
también una naturaleza dialéctica, lo que prima, en la Didáctica , es lo
tecnológico, son las funciones de instruir, capacitar y educar, aunque siempre
estén presentes la planificación, organización, regulación y control, todo ello
en función de la formación del escolar.
Es por ello que, para el proceso docente-educativo, mas que
administración decimos gestión del proceso para significar ese papel
secundario, aunque imprescindible.
7.4 Dimensión
social del proceso docente-educativo.
Una tercera
dimensión del proceso docente-educativo es la social. En el proceso hay características que se
desarrollan, como pueden las técnicas de trabajo en grupos, en que se
manifiestan cualidades como el liderazgo que son estudiados por las ciencias
sociológicas. Así mismo el papel de las
organizaciones de masas y políticas, presentes en las instituciones docentes y
que influyen decisivamente en el desarrollo del proceso, van conformando dicha
dimensión.
El papel de la concepción del mundo, con su
expresión ideológica, en las ideas básicas de los sujetos participantes del
proceso, basadas en las cuales se ejecutan las acciones pedagógicas y
didácticas tiene una importancia fundamental, en las decisiones que se
tomen. Por ello es que decimos que lo
social es el tercer elemento que como triada dialéctica interrelaciona lo
tecnológico con lo administrativo en el desarrollo del proceso, y cuyas funciones son analizar, valorar y fundamentar.
La decisión de
qué medida tomar en el diseño, ejecución y evaluación del proceso, en que se
desarrollan todas las funciones de la administración, planificación,
organización, regulación y control del proceso para una mejor instrucción,
capacitación o educación es consecuencia de la concepción del mundo que manejen
los sujetos que actúan en el proceso incluyendo, por supuesto, a los
estudiantes participantes del mismo, de ahí la importancia de la dimensión
social del proceso.
7.5
Desarrollo del Proceso docente-educativo. Sus eslabones.
Hasta aquí
hemos ido analizando cada una de las dimensiones del proceso docente-educativo,
en especial resaltando sus funciones,
Ahora, armados de esa nueva herramienta, pasemos a explicar el
desarrollo del proceso, sus eslabones, pero a un cuarto nivel de profundidad,
de esencia, en que no sólo esté presente lo tecnológico sino lo administrativo
y lo social.
En el capítulo
7 habíamos estudiado la ejecución del proceso docente y sus eslabones, pero
sólo en su dimensión tecnológica ahora, al verlo desde un punto de vista más
global y abarcador al incorporar las otras dimensiones administrativa y social,
surgen nuevos eslabones.
Los eslabones anteriores de orientación, asimilación, dominio y sistematización del contenido, y de evaluación del aprendizaje, forman parte de los momentos de ejecución del proceso. Para caracterizar el desarrollo del proceso, a este análisis hay que agregarle un momento inicial de diseño y otro final de evaluación del proceso como totalidad, es decir que para el Desarrollo quedarían los siguientes eslabones: Diseño del proceso docente, Ejecución del proceso docente (Introducción del nuevo contenido, Asimilación del contenido, Dominio del contenido, Sistematización del contenido, Evaluación del aprendizaje), y Evaluación del proceso docente.
Los eslabones anteriores de orientación, asimilación, dominio y sistematización del contenido, y de evaluación del aprendizaje, forman parte de los momentos de ejecución del proceso. Para caracterizar el desarrollo del proceso, a este análisis hay que agregarle un momento inicial de diseño y otro final de evaluación del proceso como totalidad, es decir que para el Desarrollo quedarían los siguientes eslabones: Diseño del proceso docente, Ejecución del proceso docente (Introducción del nuevo contenido, Asimilación del contenido, Dominio del contenido, Sistematización del contenido, Evaluación del aprendizaje), y Evaluación del proceso docente.
Hay que
reiterar que en cada uno de estos eslabones se manifiestan permanentemente
todas y cada una de las funciones estudiadas en las tres dimensiones, es decir,
que en el diseño están presentes la planificación, la organización, pero
también la regulación y el control, así como la instrucción y la educación, por
solo mencionar algunas de ellas. El
eslabón es proceso, la función es una propiedad.
Pasemos a
estudiar cada uno de estos nuevos eslabones que nos permitirán explicar el
desarrollo del proceso en este análisis más abarcador, en primer lugar el
diseño y después su ejecución y evaluación.
Dr.
Cs. Carlos M. Alvarez de Zayas
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