miércoles, 9 de julio de 2014

PROBLEMAS EN EL DESARROLLO DEL PROCESO DOCENTE-EDUCATIVO


No obstante que hemos estudiado el proceso en varios niveles de profundidad, a saber. Un primer momento, totalizador, pero descriptivo, en que se introduce el concepto de proceso como objeto de estudio, en el que se hace uso del término de dimensión atendiendo a los fines de cada uno de los procesos que se apreciaron en práctica escolar, que se enriquece con las cualidades del proceso como son, sus niveles de asimilación, profundidad, estructural y de acercamiento a la vida;  un segundo momento, en que se analiza el proceso, para lo cual fue necesario la introducción del concepto de componente, tanto operacionales como de estado, así como el de ley, todo lo cual le da un mayor nivel de profundidad, de esencia;  un tercer momento, en que se regresa al proceso, en que se estudia el mismo, como totalidad, en su ejecución, para lo que se hizo necesario introducir el término de eslabón, que posibilita estudiar el proceso en su desarrollo por etapas, por estadíos.
Sin embargo, al caractericar el desarrollo del proceso docente-educativo todavía más profundamente se aprecian rasgos en el mismo que no se pueden explicar con los conocimientos aprendidos en los capítulos anteriores, así por ejemplo, el proceso se diseña previo a su ejecución, también se controla permanentemente para garantizar el logro del objetivo.  Todos estos elementos y otros más tienen una naturaleza administrativa, y no han sido explicados convenientemente.
Cuando en el capítulo 1 se empezó la descripción del proceso formativo se pudo apreciar que, durante su desarrollo, el estudiante se iba transformando:  en la asimilación del conocimiento, en la formación de capacidades y en la formación de valores, sentimientos.  Es decir que, la vida misma sugirió, que en la ejecución del proceso se podían pretender varios fines cualitativamente distintos, que el proceso podía tener funciones distintas, la instructiva, la capacitiva y la educativa, y otra cuestión importante, que esos fines y funciones se desarrollaban en procesos cualitativamente distintos, independientemente de que todos ellos se daban en una unidad, el proceso formativo.  Es por ello que se introdujo el concepto de dimensión para caracterizar aquel proceso que se desdoblaba en tres, en correspondencia con sus funciones, con sus fines.
Ahora, buscando explicar todavía más profunda y esencialmente el desarrollo de dicho proceso se aprecian características de tipo administrativas que no habían sido explicadas.  Su estudio nos muestra que se manifiestan varias funciones, es decir acciones generalizadas que están presentes a lo largo de todo ese proceso como son la planificación, la organización, la regulación y el control, funciones estas que son propias del proceso administrativo, pero que aparecen en el proceso docente-educativo;  lo que implica que el proceso docente posee, dentro de si, un proceso administrativo, o en otras palabras, existirá también una dimensión administrativa en el proceso docente.
Por esa razón el autor, enriqueciendo su modelo teórico, propone la introducción del concepto de dimensión, ya utilizado anteriormente, pero ahora en un nuevo contexto.  Esta nueva herramienta, de ser coherente en la fundamentación teórica del modelo y de ratificarse en la práctica, se convierte en una nueva categoría de la Didáctica.
Entendemos por dimensión la proyección de un objeto en una cierta dirección, es decir, que el objeto, en correspondencia con su dimensión manifestará unas características u otras.

7.1  Las dimensiones en el desarrollo del proceso docente-educativo.

El hecho de que estén presentes las características administrativas mencionadas no quiere decir que estemos trabajando en otro objeto, por el contrario, estas son nuevas características aún no estudiadas pero que están presentes en el proceso docente-educativo.  Por esa razón vamos a hablar de una nueva dimensión, administrativa del proceso docente-educativo, y lo estudiado hasta ahora en la ejecución del proceso lo vamos a llamar dimensión tecnológica del mismo, según la clasificación propuesta por Pat Willian, enriquecida, sobre todo en su interpretación dialéctica, por el autor..
La administración es la ciencia que tiene como objeto de estudio el proceso encargado de lograr dentro de una organización y o institución resultados prominentes, a través del desarrollo dialéctico de todos y cada uno de los procesos que en éste tiene lugar, atendiendo también su relación con el contexto.
Como se puede apreciar la administración es también un proceso consciente al que se le pueden aplicar los componentes y leyes estudiados.  Lo interesante a destacar es que el proceso docente en su desarrollo tiene las funciones del proceso administrativo, de lo que se infiere que el proceso administrativo con todas sus características, componentes, leyes, funciones, cualidades, etc. está presente en el proceso docente.  En otras palabras, que la docencia se administra, se dirige, lo cual empíricamente es bien conocido.  La cuestión radica en que ahora se trata de demostrar teóricamente, formando parte del modelo teórico propuesto por el autor.  Esto posibilitará explicar, dentro del mismo modelo teórico aspectos tan complejos como el diseño curricular.  En resumen, que lo administrativo está subsumido en el proceso docente o, que todo proceso consciente tiene que ser administrado para que, en su desarrollo, logre resultados eficientes y eficaces.
Esto quiere decir que el proceso tendrá una dimensión tecnológica, que es el proceso docente atendiendo a su ejecución, en donde están presentes las funciones, componentes y leyes estudiados en los capítulos anteriores;  y tendrá una dimensión administrativa que incorpora un conjunto de funciones, componentes, leyes y propiedades, pero que también están presentes en el desarrollo del proceso docente y, por lo tanto, también forman parte de la Didáctica, la cual toma de la ciencia Administración aquellos conceptos que le son necesarios en la estructuración de su modelo teórico para explicar su objeto de estudio:  el proceso docente-educativo.
Hay además otro aspecto trascendente, en el proceso docente también se manifiestan características de naturaleza social, tales como el liderazgo, la movilidad, la pertenencia a grupos sociales, entre otros, que no han sido explicados hasta el momento y que sí aparecen en la Sociología.  Esto genera una tercera dimensión, la social, en el proceso docente.
En consecuencia, el proceso tendrá, al estudiarse en un nivel de profundidad aún mayor, tres dimensiones:  la tecnológica, la administrativa y la social.  Estas tres dimensiones se relacionan entre si a través de vínculos de naturaleza dialéctica, es decir, de nuevo estamos en presencia de una triada dialéctica la que , justamente, posibilita la conformación de la unidad, proceso docente-educativo y la ciencia que lo estudia, la Didáctica.
El rasgo que fundamentalmente caracteriza y diferencia a estas tres dimensiones son las funciones propias de cada una de ellas.  La de la dimensión tecnológica, como se sabe son la instrucción, la capacitación y la educación, pasemos a estudiar las otras.

7.2  La planificación, organización, desarrollo y control del proceso docente-educativo.

El objeto, proceso docente-educativo, es también estudiado por la teoría de la Administración de ahí que puede y tiene que ser planificado, organizado, dirigido y controlado.
La dimensión administrativa del proceso docente-educativo es una administración compartida entre los estudiantes y el profesor.  El profesor es el representante de las aspiraciones sociales, pero los que van a ser en lo fundamental objeto de transformación son los estudiantes y esto es un proceso no solo consciente sino motivado.  Por esa razón los alumnos tienen que participar activamente en la administración de su formación.
La administración, como se puede estudiar en los textos de esta ciencia, tiene cuatro funciones básicas:  la planificación, la organización, la regulación (dirección) y el control.  Las funciones, como se explicó en el capítulo 5, son propiedades que manifiestan los procesos conscientes en su desarrollo y que se expresan mediante acciones generalizadoras.  Las funciones, cualesquiera que sean ellas, están siempre presentes en cualquier etapa del proceso, de ahí, que no debemos confundirla con los eslabones, aunque, en ocasiones una de ellas prima en un momento determinado.  Docentes y estudiantes van desarrollando la administración expresada en esas cuatro funciones en la que la regulación (dirección) tiene la mayor jerarquía
Recordemos que el proceso docente-educativo se desarrolla en determinados niveles estructurales:  la tarea docente, el tema, la asignatura, la disciplina, el año y la carrera o proceso educativo.  En cada uno de ellos están presentes todos los componentes y leyes y se manifiestan todas las dimensiones estudiadas, instruir, capacitar y educar, y las funciones administrativas relacionadas anteriormente, planificar, organizar, regular y controlar.
El papel de los docentes en la dirección del proceso docente-educativo es superior en las estructuras de orden mayor, las que tienen un carácter más estratégico y se corresponde a sistemas más complejos; el papel de los estudiantes se incrementa en los niveles subordinados al punto que, en la tarea docente, es el alumno el que, en última instancia, determina su contenido y cumplimiento.
Aunque hay una interrelación y subordinación de los distintos subsistemas que conforman un sistema mayor, aquellos, a su vez, tienen una relativa autonomía, basado en el cual se establece la necesaria flexibilidad y descentralización del proceso docente-educativo que, en determinadas condiciones, puede llegar a la personificación de dicho proceso.
Son las condiciones las que determinan esa flexibilidad consciente de que si se excede se puede caer en una posición anarquizante; o si se impide, en otra burocrática y dogmática.
La planificación del proceso docente-educativo se corresponde con la determinación de los objetivos y los contenidos;  la organización, con la precisión de las posibles formas, medios y métodos a emplear;  la regulación (dirección), con la adecuación operativa del proceso;  y el control, con la determinación del grado en que, en el desarrollo, se acerca al objetivo, el aprendizaje y formación del escolar y su rectificación.
La planificación es, desde el punto de vista didáctico, la determinación del objetivo o de los objetivos del sistema docente que se está estudiando: tema, asignatura, disciplina, año, grado, carrera o tipo de proceso educativo.  Planificar es concretar, en un lenguaje pedagógico, la exigencia social, la necesidad social a formar en los estudiantes, del que se deriva el conjunto de contenidos a asimilar por el estudiante.
La organización, derivado de la planificación es la función que determina la estructura, el orden del proceso docente educativo.  Se organiza, primero que todo, el contenido a asimilar, el conjunto de conocimientos y habilidades que el estudiante debe aprender.  Se organiza el dominio de la habilidad generalizadora en cuyo contexto aparecer n los conocimientos.  Esta es la organización interna del proceso docente-educativo.  La organización del proceso se manifiesta mediante un sistema de clases que tiene una determinada tipología.
En correspondencia con lo planificado, con el objetivo, se determina cuál es el tipo de clase que mejor se adecua a la etapa inicial del desarrollo del proceso y cuáles le deben suceder.  Las formas organizativas del proceso docente-educativo es una de las manifestaciones (externas) organizativas del proceso.
El proceso docente-educativo existe, como cualquier objeto, en el espacio y en el tiempo, sus formas de existencia.  Su organización implica cómo ordenar las relaciones que se producirán entre los estudiantes y entre estos y el profesor.  Así la actividad docente puede ser individual o en grupos y este último en pequeños o grandes colectivos.  La tipología de clases y la tipología de grupos se organizarán correspondientemente.
El tiempo es factor organizativo vital para garantizar lo planificado, el objetivo; de acuerdo con la significación relativa de éste, el profesor dedicará un mayor o menor volumen de tiempo al desarrollo de la habilidad, a la asimilación del conocimiento, de cada unidad organizativa.
La función administrativa fundamental del proceso docente-educativo es la dirección es el desarrollo del mismo.  El proceso, en su dinámica, en su movimiento, es el que garantiza arribar al objetivo;  la organización es una ayuda para lograrlo, pero no es un esquema rígido que encasille de un solo modo a dicha dinámica.  La vida, en su riqueza, puede hacer variar lo organizado.  En ello radica la maestría pedagógica.
El desarrollo del proceso se garantiza mediante la utilización dinámica de un conjunto de métodos y procedimientos de aprendizaje y enseñanza, que establece una estructura muy flexible de acciones y operaciones por parte de alumnos y el profesor.
En el desarrollo del proceso docente-educativo se manifiesta su contradicción fundamental y en aras de lograr la motivación y el interés del escolar, el maestro puede y debe alterar la organización inicial, e incluso el objetivo aproximado de cada actividad docente para alcanzar el objetivo del tema planificado.
El control es la función admininstrativa del proceso que va determinando regularmente el grado de acercamiento de los estudiantes al objetivo propuesto.  El control sumido en el desarrollo del proceso es función del mismo y es la característica que permite su retroalimentaciçon para modificar la organización previamente establecida.
7.3  Dimensión administrativa del proceso docente-educativo:  El trabajo metodológico

El trabajo metodológico es la dimensión administrativa del proceso docente-educativo, a través del cual se desarrollan tanto la planificación y organización del proceso como su regulación y control.
De acuerdo con las concepciones que se tengan acerca de la elaboración o diseño de los documentos orientadores del proceso, también llamado curriculum, plan de estudio de la carrera o proceso educativo escolar, programa de disciplina y asignatura, planes de clase, algunos se confeccionarán centralizadamente y otros en cada Departamento Docente o Cátedra.  Pero cualquiera que sea la concepción, el análisis debe hacerse como sistema, y entenderse que todo forma parte de un solo trabajo metodológico.
El trabajo metodológico, aunque tiene una naturaleza administrativa es, fundamentalmente, un trabajo de gestión, es decir, la gestión es una administración en que la función de regulación más que una dirección del proceso, en que se toman decisiones de relativa significación, es una coordinación de la misma, en que las decisiones son para adecuar, a las condiciones específicas, las decisiones tomadas por los jefes.  La diferencia entre administración y gestión, como proceso;  y de dirección y coordinación, como función reguladora;  es la misma que se da entre las estructuras gerenciales (de mando) y las funcionales, de cualquier institución productiva o de servicios.
En el proceso docente-educativo, como proceso, prima lo tecnológico sobre lo administrativo;  veremos posteriormente que en este proceso apreciado desde el punto de vista de la institución, prima lo administrativo sobre lo tecnológico.
De tal modo, en el trabajo metodológico, aunque es administración lo que prima es lo tecnológico, por ello la coordinación implica la toma de decisiones pero a un nivel relativamente más táctico e inmediato en que se ordena y metodiza lo diseñado en planos más estratégicos de naturaleza gerencial (de mando), como pueden ser los de ministro, rector, decano, director, jefe de división o departamento docente;  el trabajo metodológico está al nivel de coordinación, de gestión.
El trabajo metodológico desarollado por los Profesores Principales o Primeros Profesores que coordinan dicha labor para las disciplinas, asignaturas o años, tiene la tarea de diseñar el proceso a la instancia organizativa que se determine, pero en especial, tiene que regular el proceso en sí mismo, produciendo, mediante el control, la necesaria rectificación de las formas, medios y métodos que mejor posibiliten arribar al objetivo, al punto que, cuando sea imprescindible, rectificar hasta estos mismos objetivos.
En el seno del trabajo metodológico está presente la participación activa de los estudiantes, no sólo en la regulación del proceso sino, incluso, en su diseño.  Es decir, se debe hacer participar a los estudiantes en la determinación de qué contenidos y objetivos establecer al menos hasta el nivel de tema.
Es cierto que el escolar va a opinar de algo del cual se supone que no conoce;  sin embargo, las vivencias, intereses e intuiciones de los alumnos frecuentemente son sorprendentemente útiles si, por supuesto, se les permite exponerlos.  Pero, sobre todo, el grado de compromiso es mucho mayor en aquel proceso que el mismo estudiante ayudó a diseñar y que lo siente como suyo.
El trabajo metodológico, como proceso administrativo que es tiene objetivo, la optimización del proceso docente-educativo;  tiene contenido, el propio de la Didáctica;  tiene métodos la comunicación gerencial entre los sujetos que participan en el proceso.  El trabajo metodológico, para su desarrollo, tiene formas que lo caracterizan, que van desde el trabajo individual del docente en su autopreparación científico-técnica y pedagógica con vista a la ejecución del proceso, hasta el trabajo en grupos, en reuniones metodológicas, para analizar el diseño del proceso, su ejecución y resultado, mediante su control.
El trabajo metodológico es imprescindible como vía de optimización del proceso docente-educativo que posibilita el intercambio de experiencia entre los docentes y canaliza el espíritu emulativo entre ellos, lo que no excluye la necesaria libertad de cátedra que tiene cada profesor durante el desarrollo de su clase.
La libertad no es infinita, sino que la misma se lleva a cabo en ciertos marcos:  el que le posibilitan los objetivos y contenidos de su asignatura que, a su vez, forma parte de un sistema mayor que es la disciplina y el año y a los cuales le sirve.  Pero, en ese contexto, el tiene el derecho y el deber de manifestar toda su creatividad y estimular la de sus estudiantes.
En la relación entre las dimensiones tecnológicas y administrativas, relaciones que tienen también una naturaleza dialéctica, lo que prima, en la Didáctica, es lo tecnológico, son las funciones de instruir, capacitar y educar, aunque siempre estén presentes la planificación, organización, regulación y control, todo ello en función de la formación del escolar.  Es por ello que, para el proceso docente-educativo, mas que administración decimos gestión del proceso para significar ese papel secundario, aunque imprescindible.

7.4  Dimensión social del proceso docente-educativo.

Una tercera dimensión del proceso docente-educativo es la social.  En el proceso hay características que se desarrollan, como pueden las técnicas de trabajo en grupos, en que se manifiestan cualidades como el liderazgo que son estudiados por las ciencias sociológicas.  Así mismo el papel de las organizaciones de masas y políticas, presentes en las instituciones docentes y que influyen decisivamente en el desarrollo del proceso, van conformando dicha dimensión.
El papel de la concepción del mundo, con su expresión ideológica, en las ideas básicas de los sujetos participantes del proceso, basadas en las cuales se ejecutan las acciones pedagógicas y didácticas tiene una importancia fundamental, en las decisiones que se tomen.  Por ello es que decimos que lo social es el tercer elemento que como triada dialéctica interrelaciona lo tecnológico con lo administrativo en el desarrollo del proceso, y cuyas funciones son analizar, valorar y fundamentar.
La decisión de qué medida tomar en el diseño, ejecución y evaluación del proceso, en que se desarrollan todas las funciones de la administración, planificación, organización, regulación y control del proceso para una mejor instrucción, capacitación o educación es consecuencia de la concepción del mundo que manejen los sujetos que actúan en el proceso incluyendo, por supuesto, a los estudiantes participantes del mismo, de ahí la importancia de la dimensión social del proceso.



7.5  Desarrollo del Proceso docente-educativo.  Sus eslabones.

Hasta aquí hemos ido analizando cada una de las dimensiones del proceso docente-educativo, en especial resaltando sus funciones,  Ahora, armados de esa nueva herramienta, pasemos a explicar el desarrollo del proceso, sus eslabones, pero a un cuarto nivel de profundidad, de esencia, en que no sólo esté presente lo tecnológico sino lo administrativo y lo social.
En el capítulo 7 habíamos estudiado la ejecución del proceso docente y sus eslabones, pero sólo en su dimensión tecnológica ahora, al verlo desde un punto de vista más global y abarcador al incorporar las otras dimensiones administrativa y social, surgen nuevos eslabones. 
Los eslabones anteriores de orientación, asimilación, dominio y sistematización del contenido, y de evaluación del aprendizaje, forman parte de los momentos de ejecución del proceso.  Para caracterizar el desarrollo del proceso, a este análisis hay que agregarle un momento inicial de diseño y otro final de evaluación del proceso como totalidad, es decir que para el Desarrollo quedarían los siguientes eslabones:  Diseño del proceso docente, Ejecución del proceso docente (Introducción del nuevo contenido, Asimilación del contenido, Dominio del contenido, Sistematización del contenido, Evaluación del aprendizaje), y Evaluación del proceso docente.
Hay que reiterar que en cada uno de estos eslabones se manifiestan permanentemente todas y cada una de las funciones estudiadas en las tres dimensiones, es decir, que en el diseño están presentes la planificación, la organización, pero también la regulación y el control, así como la instrucción y la educación, por solo mencionar algunas de ellas.  El eslabón es proceso, la función es una propiedad.
Pasemos a estudiar cada uno de estos nuevos eslabones que nos permitirán explicar el desarrollo del proceso en este análisis más abarcador, en primer lugar el diseño y después su ejecución y evaluación.

 Dr. Cs. Carlos M. Alvarez de Zayas

No hay comentarios.:

Publicar un comentario