§ Elementos de una Didáctica desarrolladora centrada en
el estudiante.
§ Concepto de principios didácticos.
§ Sistema de principios
Aunque en diversas
esferas no académicas es aceptada la existencia de principios generales que las
rijan, apreciamos que en muchos de los diseños curriculares de América Latina,
no existe acuerdo explícito acerca de asumir principios didácticos.
Así, a modo de ejemplo, pudiera valorarse el Plan de
Estudios de la
Educación Primaria mexicano (1993) (Olmedo, 2000) (Hernández,
2000), que aunque muestra elementos suficientes que apuntan hacia una mayor
calidad educacional, las prioridades que propone (sin llegar a ser principios),
aún se centran, en nuestra opinión, en los conocimientos, es decir, en la instrucción,
sin que exista, además, total correspondencia entre los propósitos de todas las
asignaturas. Dentro sus prioridades se
encuentran: asegurar la profundización y consolidación de conocimientos y
habilidades en Español y Matemática; que los alumnos apliquen y resuelvan
problemas de la vida práctica; fortalecer la formación científica; establecer
cursos por asignaturas y no por áreas, entre otras.
Es justo señalar que también se aprecia un interés
creciente entre investigadores del área, por buscar una coherencia o unidad en
el accionar didáctico, aunque no lleguen como tal, a precisar
“principios generales”, aunque que muchas de sus propuestas no impactan a la mayoría de los docentes y en otros
casos, no atienden a una formación integral de la personalidad, sino que
sobredimensionan por separado, determinadas esferas, como es la cognitiva o a
la axiológica, entre otras.
Lo anterior tiene entre otras causas, que no siempre
se considera el carácter científico de la Pedagogía y como parte de la misma a la Didáctica , reduciéndose
esta a los métodos o a las formas de enseñar.
C, E, Vasco asume “ la didáctica no como la práctica misma de enseñar,
sino como el sector más o menos bien delimitado del saber pedagógico que se
ocupa explícitamente de la enseñanza”. [1]
¿Es
que hoy la Didáctica
se debe ocupar sólo del enseñar?
“Una
definición contemporánea de la
Didáctica deberá reconocer su aporte a una teoría científica
del enseñar y el aprender, que se apoya en leyes y principios; la unidad entre
la instrucción y la educación; la importancia del diagnóstico integral; el
papel de la actividad, la comunicación y la socialización en este proceso; su
enfoque integral, en la unidad entre lo cognitivo, lo afectivo y lo volitivo en
función de preparar al ser humano para la vida y el responder a condiciones
socio-históricas concretas”. [2]
Para A, Villarini (1991), los factores que influyen en el desarrollo de las destrezas del pensamiento
son: situaciones pertinentes, práctica constante en estas situaciones, interacción
con modelos de pensadores, comunicación e interacción con los demás, corrección
por otros de nuestro pensamiento y ambiente de respeto, autoestima y riesgo
intelectual. Este autor presenta una propuesta sugiriendo lo que se debe hacer
en las aulas.
En su propuesta de aprendizaje operatorio, Juan L. Hidalgo Guzmán (1992), reconoce
como parte de un aprendizaje constructivista declarado por su autor, un conjunto de proposiciones teóricas a
atender, otorgándole en Latinoamérica una acepción a este paradigma, que
lo centra en la Didáctica , y negando así el idealismo filosófico que
está en la base del Constructivismo contemporáneo.
Dentro de las proposiciones de Hidalgo Guzmán se
encuentran: el que aprende construye conocimientos - que para nosotros no significa
construir la realidad objetiva* -,
cuando realiza actividades prácticas e intelectuales para resolver problemas;
el que aprende es sujeto con historia, discurso y saberes frente a la realidad
social; los alumnos organizados colectivamente deben ser los que colaboren en
la construcción del andamiaje necesario para operar significativamente; el
alumno parte de su mundo de significaciones, entre otras.
Otro enfoque constructivista es el de J. Carranza
(1993), que en sus ideas para orientar el aprendizaje significativo sugiere
que: el nuevo conocimiento se produce en las modificaciones del
conocimiento previo del alumno; el alumno debe aprender a aprender; el
aprendizaje se produce al construir el alumno activamente significados, entre
otros.
Estos tres últimos autores señalados buscan una
caracterización de cómo debe ser el acto didáctico, valdría la pena unificar
esfuerzos en Latinoamérica, en busca de una concepción que permita orientar a
los docentes en el tipo de ciudadano que requieren nuestros países.
QUÉ ES UN PRINCIPIO... QUÉ ES UN PRINCIPIO DIDÁCTICO.
Del Latín Principiun, significa fundamento,
inicio, punto de partida, idea rectora, regla fundamental”. En la literatura es
frecuente ver que se utiliza el término
principio con diversas acepciones.
¿Es algo nuevo hablar de principios que rijan la Didáctica ?
Recordemos los fundamentos planteados por Juan Amos
Comenio, los que en su mayoría, tienen plena vigencia en la actualidad; estos
fundamentos responden a principios que orientaban a un tipo de “Didáctica
Tradicional”, que aunque siempre se hace referencia a sus aspectos negativos,
respondía a fin noble “enseñar todo a
todos”[3]. Estas reglas son
las siguientes[4]:
Numerosos
autores de los países apuntados, que adoptan como posición teórica el “Enfoque
Histórico Cultural”, identifican los
principios didácticos, como principios de enseñanza (Danilov 1975, Savin 1972,
Klinberg 1972, G .
Labarrere 1988), por lo que aunque con diferentes términos, todos ellos de una
forma u otra, plantean que los principios
son guía, posiciones rectoras, postulados generales, normas para la enseñanza.
Para S, P, Baranov los principios de enseñanza son
“la base o fundamento que orientan la actividad del maestro y el carácter de la actividad cognoscitiva del alumno.
Ellos expresan los aspectos internos, sustanciales de ambos factores del
proceso docente, y determinan la efectividad de la enseñanza. A su vez recogen
determinadas leyes objetivas que rigen dicho proceso.” [5]
“Los conocimientos que construyen en su forma más
general, se fijan en forma de principios
didácticos, es decir, reglas generales sobre cómo se debe realizar el
proceso de enseñanza aprendizaje en las condiciones dadas y para los objetivos
dados” [6]
A partir de la práctica cotidiana en las escuelas y de su
vínculo con la teoría Pedagógica, se proyectan los rasgos esenciales que
caracterizan el proceso de enseñanza aprendizaje, los que se expresan en forma
de principios didácticos, es decir, reglas generales, sobre cómo debe transcurrir
este proceso, para objetivos dados, en condiciones determinadas y teniendo en
cuenta el desarrollo socio histórico en
el que ocurre el acto educativo.
Los
principios didácticos permiten elaborar recomendaciones metodológicas con un
carácter más específico, incluso por asignaturas que integran un currículo
dado.
Los principios didácticos son aquellas regularidades
esenciales que rigen el enseñar y el aprender, que permiten al educador dirigir
científicamente el desarrollo integral de la personalidad de las alumnas y
alumnos, considerando sus estilos de aprendizaje, en medios propicios para la
comunicación y la socialización, en los que el marco del salón de clases se
extienda en un continuo a la familia, la comunidad y la
sociedad en general.
Aunque gran parte de los autores citados hablan además de Leyes de la enseñanza y la
educación, preferiremos en este trabajo hacer referencia sólo a los principios
didácticos.
¿QUÉ PRINCIPIOS
DIDÁCTICOS ASUMIR EN UNA DIDÁCTICA INTEGRADORA?
En primer lugar es necesario plantear algunas
consideraciones iniciales:
. Plantear principios para la
didáctica no puede ser una simple especulación, su determinación debe basarse en la sistematización y generalización
teórica de la actividad práctica en el proceso de enseñanza aprendizaje que
se desarrolla en las condiciones concretas de la educación, en su sentido
amplio.
. Los principios didácticos tienen un carácter socio-histórico concreto.
. Los principios didácticos
están en correspondencia con la Filosofía , la Psicología y la Sociología de la
educación que los sustentan, y en otras ciencias afines.
. Los principios didácticos deben ser generales para todas las
asignaturas del currículo.
. Los principios didácticos constituyen un sistema y abarcan todos los
elementos del proceso de enseñanza aprendizaje en sus funciones
instructiva, educativa, formadora y desarrolladora.
. Los principios didácticos tienen función transformadora,
determinan el contenido, los métodos, procedimientos, formas de organización y
evaluación, teniendo como categoría rectora los objetivos.
Como se planteó en párrafos anteriores, la posición
adoptada acerca de los Principios Didácticos, por diversos pedagogos dentro del
“Enfoque Histórico”, aunque varía en algunas denominaciones o formas de enunciarlos, en sentido general,
permite establecer regularidades (Danilov 1975;
Savin 1972, Ushinski 1975, Helmunt Klein 1978, G , Labarrere 1988,
Tomaschewski 1966; O, González 1994, L.
Zankov 1975, Davidov 1989).
Retomamos a modo de ejemplo, los Principios
Didácticos enunciados por G, Labarrere y G, Valdivia[7]:
a “Del carácter educativo de la
enseñanza.
a Del carácter científico de la
enseñanza.
a De la asequibilidad.
a De la sistematización de la
enseñanza.
a De la relación entre la
teoría y la práctica.
a Del carácter consciente y
activo de los alumnos bajo la guía del profesor.
a De la solidez de la
asimilación de los conocimientos, habilidades y hábitos.
a De la atención a las
diferencias individuales dentro del carácter colectivo del proceso docente –
educativo.
a Del carácter audiovisual de
la enseñanza: unión de lo concreto y lo abstracto”.
Es interesante destacar que aunque el período de la
literatura referida en párrafos anteriores, no sobrepasa los treinta y cinco
años, se puede apreciar que en dependencia del momento histórico del desarrollo económico y social
en que se desarrollaron las ideas de sus autores varió en algunos puntos, lo
que nos mueve a declarar por su importancia, que los Principios Didácticos en cada época histórica deberán ir teniendo modificaciones
para que el proceso de enseñanza aprendizaje que rigen, responda a las
exigencias que la sociedad le impone a la escuela, como institución social.
En la
Tabla que a continuación se presenta, se resumen los
diferentes Principios Didácticos expuestos por algunos de los autores, del
referido enfoque, con el objetivo que se puedan apreciar sus puntos de
contacto:
Algunos ejemplos de lo que referíamos acerca de la
necesidad de redefinir algunos de los Principios Didácticos los expondremos en
los párrafos siguientes.
El Principio Didáctico relacionado con la unidad de la teoría con la práctica
deberá recoger al reconceptualizarse, dadas las exigencias actuales a la
escuela, lo planteado por L, Zankov “El papel rector de los conocimientos
teóricos (...) no se tiene en cuenta cualquier dificultad, sino aquella que
consiste en la interdependencia de los fenómenos, su ligazón interna
sustancial. Conocimientos teóricos (...) no sólo acerca de los fenómenos como
tales, sino también de sus interrelaciones esenciales, de las leyes dominantes
en la naturaleza, en la vida social, en la existencia de la persona.”[8]
Hoy la enseñanza no deberá llevar a las alumnas y
alumnos a la “práctica por la práctica”, sino promover que en la unidad
dialéctica teoría – práctica, se
apropien de manera consciente de generalizaciones teóricas que les permitan
“operar” con conceptos, leyes, establecer nexos y relaciones; todo lo cual
favorecerá que el aprendizaje adquiera significado y sentido para ellos.
En su evolución histórica el Principio relativo a la
unidad de lo concreto y lo abstracto deberá
recoger no sólo que se visualice el contenido de enseñanza, sino que señale
“aquellas acciones específicas que son necesarias para revelar el contenido del
concepto a formar”. [9]
El proceso de enseñanza aprendizaje deberá
estructurarse de modo que el alumno se apropie de procedimientos para “aprender
a aprender”, pero con conocimiento de la esencia y de las relaciones que se
establecen entre los objetos, fenómenos y procesos.
Se deberán propiciar tareas de aprendizaje que
estimulen la abstracción, que exijan que el estudiante “explore” con su
“concreto pensado”, de los objetos, fenómenos y procesos que estudia y no
siempre tenga que tener delante el objeto material para hacer referencia al
mismo. Muchos docentes, en nuestra opinión, consideran que el llevar a los
salones de clases abundantes medios de enseñanza que “objetiven” el contenido,
favorecerá el aprendizaje, no nos oponemos a esto, pero lo que recomendamos es
tener en cuenta el objetivo de la clase, el lugar que esta ocupa en el sistema
de clases, las características del contenido y las particularidades de los
alumnos.
Si en una escuela primaria el objetivo de la clase
fuera reconocer los cambios de estado de las sustancias, sería recomendable que
las niñas y niños realizaran diferentes experimentos que los demostraran, pero
si en el bachillerato, al tratar este contenido el objetivo fuera explicar cada
uno de esos cambios, no necesariamente se tendría que proceder del mismo modo,
ni siempre sería necesario utilizar apoyo material para que los apreciaran.
Danilov reconoció que el Principio del carácter colectivo de la enseñanza se
refería a la “necesidad de educar a todos los alumnos de la clase
colectivamente, y crear las condiciones para el trabajo organizado y activo de
los educandos, a la vez que se atienda individualmente a cada alumno”[10].
Hoy esta exigencia deberá ser superada y expresar,
que se tenga en cuenta el trabajo colectivo, pero como motor impulsor de la
zona de desarrollo próximo de cada alumna y alumno, para que a partir del
desarrollo alcanzado con la ayuda del otro, - léase alumnos, docente, padres, entre otros -, se
logre un desarrollo potencial, que permita desarrollar otras actividades de
mayor complejidad y a la vez, manifestar formas de comunicación y socialización
más profundas.
Será muy importante reconceptualizar a que se debe
referir el Principio del carácter científico de la enseñanza, que deberá
recoger no la necesidad de impartir “más
y más información” a las alumnas y alumnos, sino que esta sea la esencial, de
modo tal que se favorezca el “operar” con generalizaciones teóricas.
Si bien en 1984 un colectivo de autores cubanos al
enunciar este principio apuntó que “significa que el contenido docente debe
encontrarse en completa correspondencia con lo más avanzado de la ciencia
contemporánea (...) con vistas a garantizar una dirección de la actividad
cognoscitiva que proporcione el desarrollo intelectual de los estudiantes, así
como la transformación de sus conocimientos en convicciones acordes con la
concepción científica del mundo”[11],
esto hoy no es suficiente.
Este Principio deberá ser “entendido no de forma
estrecha, sino en su dimensión dialéctica como procedimiento especial de
reflejo mental de la realidad por medio de la ascensión de lo abstracto a lo
concreto en el pensamiento, ligado con la formación de abstracciones y
generalizaciones, sino, sobre todo de carácter teórico”[12].
El carácter científico del proceso de enseñanza
aprendizaje debe conducir a las alumnas y alumnos a apropiarse de un
pensamiento teórico, que les permita dominar teorías, leyes, conceptos, pero
que, además, puedan actuar con conocimiento de causa, se formen valores que conduzcan a que vivan en
sociedad, protejan el medio ambiente y transformen creadoramente la naturaleza
y la sociedad.
[1] C, E, Vasco, Algunas
reflexiones sobre la
Pedagogía y la
Didáctica , página 112.
[2] Zilberstein, J, R, Portela
y M, Macpherson, Didáctica Integradora de las Ciencias vs Didáctica Tradicional,
página 9.
[3] Juan A. Comenio, Didáctica
Magna, 1983, página 65.
[4] Juan A. Comenio, Didáctica
Magna, 1983, página, 114.
[5] S, P, Baranov, Didáctica de la Escuela Primaria ,
13.
[6] Centro de Desarrollo Educativo del Ministerio de Educación, Jornadas
Pedagógicas, documento Base, página23.
[7] G. Labarrere y G. Valdivia, Pedagogía, página 56
[8] L. Zankov, La enseñanza y el desarrollo.
[9] O. González, Tendencias Pedagógicas Contemporáneas.
[10] M, A, Danilov, Didáctica de la Escuela Media.
[11] Colectivo de autores, Pedagogía.
[12] O. González, Tendencias Pedagógicas Contemporáneas.
Autor: Dr. José
Zilberstein Toruncha.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario