miércoles, 9 de julio de 2014

REFLEXIONES ACERCA DE LA NECESIDAD DE ESTABLECER PRINCIPIOS DIDÁCTICOS, PARA UN PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE DESARROLLADOR.

§  Elementos de una Didáctica desarrolladora centrada en el estudiante.
§  Concepto de principios didácticos.
§  Sistema de principios

Aunque en diversas esferas no académicas es aceptada la existencia de principios generales que las rijan, apreciamos que en muchos de los diseños curriculares de América Latina, no existe acuerdo explícito acerca de asumir principios didácticos.


Así, a modo de ejemplo, pudiera valorarse el Plan de Estudios de la Educación Primaria mexicano (1993) (Olmedo, 2000) (Hernández, 2000), que aunque muestra elementos suficientes que apuntan hacia una mayor calidad educacional, las prioridades que propone (sin llegar a ser principios), aún se centran, en nuestra opinión, en los conocimientos, es decir, en la instrucción, sin que exista, además, total correspondencia entre los propósitos de todas las asignaturas. Dentro sus  prioridades se encuentran: asegurar la profundización y consolidación de conocimientos y habilidades en Español y Matemática; que los alumnos apliquen y resuelvan problemas de la vida práctica; fortalecer la formación científica; establecer cursos por asignaturas y no por áreas, entre otras.

Es justo señalar que también se aprecia un interés creciente entre investigadores del área, por buscar una coherencia o unidad en el accionar didáctico, aunque no lleguen como tal, a  precisar  “principios generales”, aunque que muchas de sus propuestas no impactan  a la mayoría de los docentes y en otros casos, no atienden a una formación integral de la personalidad, sino que sobredimensionan por separado, determinadas esferas, como es la cognitiva o a la axiológica, entre otras.

Lo anterior tiene entre otras causas, que no siempre se considera el carácter científico de la Pedagogía y como parte de la misma a la Didáctica, reduciéndose esta a los métodos o a las formas de enseñar.  C, E, Vasco asume “ la didáctica no como la práctica misma de enseñar, sino como el sector más o menos bien delimitado del saber pedagógico que se ocupa explícitamente de la enseñanza”. [1]

¿Es que hoy la Didáctica se debe ocupar sólo del enseñar?

“Una definición contemporánea de la Didáctica deberá reconocer su aporte a una teoría científica del enseñar y el aprender, que se apoya en leyes y principios; la unidad entre la instrucción y la educación; la importancia del diagnóstico integral; el papel de la actividad, la comunicación y la socialización en este proceso; su enfoque integral, en la unidad entre lo cognitivo, lo afectivo y lo volitivo en función de preparar al ser humano para la vida y el responder a condiciones socio-históricas concretas”. [2]

Para A, Villarini (1991), los factores que influyen en el desarrollo de las destrezas del pensamiento son: situaciones pertinentes, práctica constante en estas situaciones, interacción con modelos de pensadores, comunicación e interacción con los demás, corrección por otros de nuestro pensamiento y ambiente de respeto, autoestima y riesgo intelectual. Este autor presenta una propuesta sugiriendo lo que se debe hacer en las aulas.

En su propuesta de aprendizaje operatorio, Juan L. Hidalgo Guzmán (1992), reconoce como parte de un aprendizaje constructivista declarado por su autor,  un conjunto de proposiciones teóricas a atender, otorgándole en Latinoamérica una acepción a este paradigma, que lo  centra en la Didáctica,  y negando así el idealismo filosófico que está en la base del Constructivismo contemporáneo.

Dentro de las proposiciones de Hidalgo Guzmán se encuentran: el que aprende construye conocimientos - que para nosotros no significa construir la realidad objetiva* -, cuando realiza actividades prácticas e intelectuales para resolver problemas; el que aprende es sujeto con historia, discurso y saberes frente a la realidad social; los alumnos organizados colectivamente deben ser los que colaboren en la construcción del andamiaje necesario para operar significativamente; el alumno parte de su mundo de significaciones, entre otras.

Otro enfoque constructivista es el de J. Carranza (1993), que en sus ideas para orientar el aprendizaje significativo sugiere que:  el nuevo conocimiento  se produce en las modificaciones del conocimiento previo del alumno; el alumno debe aprender a aprender; el aprendizaje se produce al construir el alumno activamente significados, entre otros.

Estos tres últimos autores señalados buscan una caracterización de cómo debe ser el acto didáctico, valdría la pena unificar esfuerzos en Latinoamérica, en busca de una concepción que permita orientar a los docentes en el tipo de ciudadano que requieren nuestros países.
QUÉ ES UN PRINCIPIO... QUÉ ES UN PRINCIPIO DIDÁCTICO.

Del Latín Principiun, significa fundamento, inicio, punto de partida, idea rectora, regla fundamental”. En la literatura es frecuente ver que se  utiliza el término principio con diversas acepciones.
  
¿Es algo nuevo hablar de principios que rijan la Didáctica

Recordemos los fundamentos planteados por Juan Amos Comenio, los que en su mayoría, tienen plena vigencia en la actualidad; estos fundamentos responden a principios que orientaban a un tipo de “Didáctica Tradicional”, que aunque siempre se hace referencia a sus aspectos negativos, respondía a fin noble “enseñar todo a todos”[3]. Estas reglas son las siguientes[4]:

 Numerosos autores de los países apuntados, que adoptan como posición teórica el “Enfoque Histórico Cultural”,  identifican los principios didácticos, como principios de enseñanza (Danilov 1975, Savin 1972, Klinberg 1972, G. Labarrere 1988), por lo que aunque con diferentes términos, todos ellos de una forma u otra, plantean que los principios son guía, posiciones rectoras, postulados generales, normas para la enseñanza.

Para S, P, Baranov los principios de enseñanza son “la base o fundamento que orientan la actividad del maestro y el carácter  de la actividad cognoscitiva del alumno. Ellos expresan los aspectos internos, sustanciales de ambos factores del proceso docente, y determinan la efectividad de la enseñanza. A su vez recogen determinadas leyes objetivas que rigen dicho proceso.” [5]


“Los conocimientos que construyen en su forma más general, se fijan en forma de principios didácticos, es decir, reglas generales sobre cómo se debe realizar el proceso de enseñanza aprendizaje en las condiciones dadas y para los objetivos dados” [6]

A partir de la práctica cotidiana en las escuelas y de su vínculo con la teoría Pedagógica, se proyectan los rasgos esenciales que caracterizan el proceso de enseñanza aprendizaje, los que se expresan en forma de principios didácticos, es decir, reglas generales, sobre cómo debe transcurrir este proceso, para objetivos dados, en condiciones determinadas y teniendo en cuenta el desarrollo socio  histórico en el que ocurre el acto educativo.

Los principios didácticos permiten elaborar recomendaciones metodológicas con un carácter más específico, incluso por asignaturas que integran un currículo dado.
Los principios didácticos son aquellas regularidades esenciales que rigen el enseñar y el aprender, que permiten al educador dirigir científicamente el desarrollo integral de la personalidad de las alumnas y alumnos, considerando sus estilos de aprendizaje, en medios propicios para la comunicación y la socialización, en los que el marco del salón de clases se extienda en un continuo a la familia, la comunidad y la sociedad en general.

Aunque gran parte de los autores citados  hablan además de Leyes de la enseñanza y la educación, preferiremos en este trabajo hacer referencia sólo a los principios didácticos.


¿QUÉ PRINCIPIOS DIDÁCTICOS ASUMIR EN UNA DIDÁCTICA INTEGRADORA?

En primer lugar es necesario plantear algunas consideraciones iniciales:


.  Plantear principios para la didáctica no puede ser una simple especulación, su determinación debe basarse en la sistematización y generalización teórica de la actividad práctica en el proceso de enseñanza aprendizaje que se desarrolla en las condiciones concretas de la educación, en su sentido amplio.

.  Los principios didácticos tienen un carácter socio-histórico concreto.

.  Los principios didácticos están en correspondencia con la Filosofía, la Psicología y la Sociología de la educación que los sustentan, y en otras ciencias afines.

.  Los principios didácticos deben ser generales para todas las asignaturas del currículo.

.  Los principios didácticos constituyen un sistema y abarcan todos los elementos del proceso de enseñanza aprendizaje en sus funciones instructiva, educativa, formadora y desarrolladora.

.  Los principios didácticos tienen función transformadora, determinan el contenido, los métodos, procedimientos, formas de organización y evaluación, teniendo como categoría rectora los objetivos.



Como se planteó en párrafos anteriores, la posición adoptada acerca de los Principios Didácticos, por diversos pedagogos dentro del “Enfoque Histórico”, aunque varía en algunas denominaciones  o formas de enunciarlos, en sentido general, permite establecer regularidades (Danilov 1975;  Savin 1972, Ushinski 1975, Helmunt Klein 1978, G, Labarrere 1988, Tomaschewski 1966; O, González 1994,  L. Zankov 1975, Davidov 1989).

Retomamos a modo de ejemplo, los Principios Didácticos enunciados por G, Labarrere y G, Valdivia[7]:

a   “Del carácter educativo de la enseñanza.

a   Del carácter científico de la enseñanza.

a   De la asequibilidad.

a   De la sistematización de la enseñanza.

a   De la relación entre la teoría y la práctica.

a   Del carácter consciente y activo de los alumnos bajo la guía del profesor.

a   De la solidez de la asimilación de los conocimientos, habilidades y hábitos.

a   De la atención a las diferencias individuales dentro del carácter colectivo del proceso docente – educativo.

a   Del carácter audiovisual de la enseñanza: unión de lo concreto y lo abstracto”.

Es interesante destacar que aunque el período de la literatura referida en párrafos anteriores, no sobrepasa los treinta y cinco años, se puede apreciar que en dependencia del momento  histórico del desarrollo económico y social en que se desarrollaron las ideas de sus autores varió en algunos puntos, lo que nos mueve a declarar por su importancia, que los Principios Didácticos en cada época histórica deberán ir teniendo modificaciones para que el proceso de enseñanza aprendizaje que rigen, responda a las exigencias que la sociedad le impone a la escuela, como institución social.

En la Tabla que a continuación se presenta, se resumen los diferentes Principios Didácticos expuestos por algunos de los autores, del referido enfoque, con el objetivo que se puedan apreciar sus puntos de contacto:

Algunos ejemplos de lo que referíamos acerca de la necesidad de redefinir algunos de los Principios Didácticos los expondremos en los párrafos siguientes.

El Principio Didáctico relacionado con la unidad de la teoría con la práctica deberá recoger al reconceptualizarse, dadas las exigencias actuales a la escuela, lo planteado por L, Zankov “El papel rector de los conocimientos teóricos (...) no se tiene en cuenta cualquier dificultad, sino aquella que consiste en la interdependencia de los fenómenos, su ligazón interna sustancial. Conocimientos teóricos (...) no sólo acerca de los fenómenos como tales, sino también de sus interrelaciones esenciales, de las leyes dominantes en la naturaleza, en la vida social, en la existencia de la persona.”[8]

Hoy la enseñanza no deberá llevar a las alumnas y alumnos a la “práctica por la práctica”, sino promover que en la unidad dialéctica teoría – práctica,  se apropien de manera consciente de generalizaciones teóricas que les permitan “operar” con conceptos, leyes, establecer nexos y relaciones; todo lo cual favorecerá que el aprendizaje adquiera significado y sentido para ellos.

En su evolución histórica el Principio relativo a la unidad de lo concreto y lo abstracto deberá recoger no sólo que se visualice el contenido de enseñanza, sino que señale “aquellas acciones específicas que son necesarias para revelar el contenido del concepto a formar”. [9]

El proceso de enseñanza aprendizaje deberá estructurarse de modo que el alumno se apropie de procedimientos para “aprender a aprender”, pero con conocimiento de la esencia y de las relaciones que se establecen entre los objetos, fenómenos y procesos.

Se deberán propiciar tareas de aprendizaje que estimulen la abstracción, que exijan que el estudiante “explore” con su “concreto pensado”, de los objetos, fenómenos y procesos que estudia y no siempre tenga que tener delante el objeto material para hacer referencia al mismo. Muchos docentes, en nuestra opinión, consideran que el llevar a los salones de clases abundantes medios de enseñanza que “objetiven” el contenido, favorecerá el aprendizaje, no nos oponemos a esto, pero lo que recomendamos es tener en cuenta el objetivo de la clase, el lugar que esta ocupa en el sistema de clases, las características del contenido y las particularidades de los alumnos.

Si en una escuela primaria el objetivo de la clase fuera reconocer los cambios de estado de las sustancias, sería recomendable que las niñas y niños realizaran diferentes experimentos que los demostraran, pero si en el bachillerato, al tratar este contenido el objetivo fuera explicar cada uno de esos cambios, no necesariamente se tendría que proceder del mismo modo, ni siempre sería necesario utilizar apoyo material para que los apreciaran.

Danilov reconoció que el Principio del carácter colectivo de la enseñanza se refería a la “necesidad de educar a todos los alumnos de la clase colectivamente, y crear las condiciones para el trabajo organizado y activo de los educandos, a la vez que se atienda individualmente a cada alumno”[10].

Hoy esta exigencia deberá ser superada y expresar, que se tenga en cuenta el trabajo colectivo, pero como motor impulsor de la zona de desarrollo próximo de cada alumna y alumno, para que a partir del desarrollo alcanzado con la ayuda del otro, - léase  alumnos, docente, padres, entre otros -, se logre un desarrollo potencial, que permita desarrollar otras actividades de mayor complejidad y a la vez, manifestar formas de comunicación y socialización más profundas.

Será muy importante reconceptualizar a que se debe referir el Principio del carácter  científico de la enseñanza, que deberá recoger no la necesidad de impartir  “más y más información” a las alumnas y alumnos, sino que esta sea la esencial, de modo tal que se favorezca el “operar” con generalizaciones teóricas.

Si bien en 1984 un colectivo de autores cubanos al enunciar este principio apuntó que “significa que el contenido docente debe encontrarse en completa correspondencia con lo más avanzado de la ciencia contemporánea (...) con vistas a garantizar una dirección de la actividad cognoscitiva que proporcione el desarrollo intelectual de los estudiantes, así como la transformación de sus conocimientos en convicciones acordes con la concepción científica del mundo”[11], esto hoy no es suficiente.

Este Principio deberá ser “entendido no de forma estrecha, sino en su dimensión dialéctica como procedimiento especial de reflejo mental de la realidad por medio de la ascensión de lo abstracto a lo concreto en el pensamiento, ligado con la formación de abstracciones y generalizaciones, sino, sobre todo de carácter teórico”[12].

El carácter científico del proceso de enseñanza aprendizaje debe conducir a las alumnas y alumnos a apropiarse de un pensamiento teórico, que les permita dominar teorías, leyes, conceptos, pero que, además, puedan actuar con conocimiento de causa, se formen  valores que conduzcan a que vivan en sociedad, protejan el medio ambiente y transformen creadoramente la naturaleza y la sociedad.





[1] C, E, Vasco, Algunas reflexiones sobre la Pedagogía y la Didáctica, página 112.
[2] Zilberstein, J, R, Portela y M, Macpherson, Didáctica Integradora de las Ciencias vs Didáctica Tradicional, página 9.
* Nota del autor del artículo.
[3] Juan A. Comenio, Didáctica Magna, 1983, página 65.
[4] Juan A. Comenio, Didáctica Magna, 1983, página, 114.
[5] S, P, Baranov, Didáctica de la Escuela Primaria, 13.
[6] Centro de Desarrollo Educativo del Ministerio de Educación, Jornadas Pedagógicas, documento Base, página23.
[7] G. Labarrere y G. Valdivia, Pedagogía, página 56
[8] L. Zankov, La enseñanza y el desarrollo.
[9] O. González, Tendencias Pedagógicas Contemporáneas.
[10] M, A, Danilov, Didáctica de la Escuela Media.
[11] Colectivo de autores, Pedagogía.
[12] O. González, Tendencias Pedagógicas Contemporáneas.
Autor: Dr. José Zilberstein Toruncha.

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